lunes, junio 19, 2017

El Arca del socialismo cubano hace aguas

El Arca del socialismo cubano hace aguas
El proyecto del régimen para "proteger al país de los efectos del
calentamiento global" despierta la hilaridad de la ciudadanía
Lunes, junio 19, 2017 | Víctor Manuel Domínguez

LA HABANA, Cuba.- El socialismo al estilo cubano no tiene límites en su
afán de simular interés por los destinos del país. El elevado cinismo de
sus promesas y la puesta en marcha de una maquinaria propagandística
oficial, que hace de la superchería el motor impulsor de cuantos
proyectos se gestan en la nación, muestra las dobleces de un gobierno al
que sólo le interesa el poder.

La supuesta preocupación por salvar a la ciudadanía de vivir bajo el
agua como un pez para el período 2050-2100, por causa de los efectos
del cambio climático mundial, provoca oleadas de burlas entre un sector
de la población que sufre las consecuencias de cuanto ciclón, depresión
tropical o chinchín platanero enfile o ronde la isla en la actualidad.

Queda tan lejos la bien diseñada teoría de la puesta en práctica del
prometedor plan de protección, que muchos cubanos aseguran que primero
verán flotar un iceberg en Charco Mono, Santiago de Cuba, o caer la
nieve durante una semana, en Veguitas y Repelón, en Granma, que ver
cumplir cualquier promesa hecha por los alabarderos de la revolución.

En un país como Cuba, que cuando llueve en Atenas sufren penetraciones
del mar los residentes en El Vedado, y si tiembla la tierra en Pakistán
se derrumban tres edificios en Centro Habana, trazar un plan para
proteger a la población de los estragos que causan los fenómenos
meteorológicos, más que satisfacción por la anunciada medida, causa
pesar por la insistencia en mostrar un interés muy lejos de los recursos
y la voluntad gubernamental.

Similar al cartel del bodeguero: "Hoy no fio; mañana sí", son las
promesas de un socialismo que a lo largo de cincuenta y ocho años no ha
sido más que un remedo del absurdo social de una retórica escapista,
cuando sus líderes y tracatanes dicen en cualquier escenario nacional,
ante amaestrados o cínicos oyentes: "El presente es de lucha; el futuro
es nuestro ", algo así como promocionar la espera de un futuro mañana
que nunca llegará.

Tarea Vida

El hecho es que mientras algunos propagandistas de las bondades del
socialismo realizan planes económicos y políticos hasta el 2030, dando
por hecho que en esa fecha seguirán ahí, en el trono, otros se embullan
y suben la varilla de su estadía en la tierra hasta el 2100, con el
pretexto del cambio climático y sus peligros, y el insólito temor de
morir calcinados bajo el hueco de la capa de ozono, cuando no existen
siquiera papas o salbutamol en Cuba.

Por eso el tan cacareado proyecto denominado Tarea Vida, diseñado para
salvaguardar a la población de los efectos del calentamiento global en
el país, despierta la hilaridad de una ciudadanía envejecida que no
piensa existir en el 2100, y menos encontrar cantando bajo la lluvia o
abrazados a un árbol bajo los embates de un ciclón, a ninguno de los
momificados líderes históricos de la revolución, gestores de una campaña
que, Dios mediante, imagino no podrán ver, ni aun cumpliendo el anhelado
sueño de llegar a los 120 años en el poder.

De ahí que las acciones estratégicas de la Tarea Vida, enmarcadas en
prohibir la construcción de nuevas viviendas (a los cubanos de a pie),
en asentamientos costeros amenazados que se pronostica su desaparición
por inundaciones permanentes, así como reducir la densidad demográfica
en las zonas bajas costeras, reafirma la duda de nunca comer pescado y
alienta el deseo de contruir el Arca de Noé del socialismo del Siglo XXII.

Asimismo, el desarrollo de concepciones constructivas en la
infraestructura, adaptadas a las inundaciones costeras, trae a la mente
estampas de autos cubiertos por el agua, viviendas inundadas y personas
en los techos o sobre un sofá por las penetraciones del mar que se
producen hoy, y hace imaginar que para el 2100 sólo se salvarán los que
sepan nadar.

De igual forma, adaptar las actividades agropecuarias, en particular las
de mayor incidencia en la seguridad alimentaria del país, a los cambios
en el uso de la tierra como consecuencia de la elevación del mar y la
sequía, nos hace preguntar: ¿Y en el presente qué? ¿Cuál es la seguridad
alimentaria hoy? ¿El pan racionado, los huevos por la libre, el pepino y
la col?

Las otras tres acciones son más de lo mismo, a saber, la reducción de
las áreas de cultivo próximas a las costas o afectadas por la
salinización, y diversificar los cultivos (al menos cambiar los nombres
a los boniatos, calabazas y el ají), e introducir variedades resistentes
al nuevo escenario de temperaturas, como el incomible y desaparecido
plátano microjet.

Perra Vida

Para quienes son víctimas en la Cuba de hoy de los trastornos
climáticos, ya sea por causa de El Niño jodedor, La Niña lluviosa y el
intermitente chinchín, hijo putativo de vaguadas inescrupulosas que
vienen a evacuar sus aguas sobre el país, la Tarea Vida no es más que
otro alarde o tomadura de pelo de una revolución convertida por más de
medio siglo en el ciclón estacionario que mayores estragos ha causado
en la nación.

De acuerdo con Jorge Amado Robert Vera, un santiaguero víctima de cuanto
ciclón, tromba, tormenta o llovizna derrumban viviendas o convierten en
un lodazal del medievo diversas zonas de la localidad, en la mayoría de
los casos sin recuperación –salvo sean las partes y nunca con la mínima
calidad- la anunciada tarea es otra arrancada de caballo viejo que ya
sin trote y sin reflejos repite hasta el cansancio el mismo paso en el
rodeo nacional.

Según agrega la fuente, todavía no ha podido restaurar del todo el techo
de su vivienda, arrancado de cuajo bajo las lluvias y los vientos del
ciclón Sandy (2012), pues el desvío de recursos, los elevados precios de
los materiales y las prioridades de la "igualitaria" revolución, llegan
a cuenta gotas entre ciclón y ciclón, a los damnificados de la región.

Como ejemplo de la lentitud y chapuza en reubicar a quienes quedaron sin
viviendas por los azotes de Sandy, señala un albergue donde ubicaron a
los damnificados del reparto San Pedrito, que más que un refugio parece
un barracón de esclavos en medio de la ciudad. Además, agrega, los
edificios entregados a las víctimas del ciclón en el paseo Martí, sufren
filtraciones en los techos, resquebrajamientos en las paredes, salideros
de albañales, desprendimientos de los muebles sanitarios y el mal
acabado de la meseta del fogón.

"Si aún cinco años después persisten las secuelas ocasionados por el
paso del ciclón Sandy por Santiago, qué pintan estos indolentes
mandantes anunciando la salvaguarda de cientos de pobladores que todavía
vagan a la intemperie, cohabitan con un vecino o un familiar, recogen
cartones en los basureros, compra dos tejas de fibro-cemento, se roban
una plancha de zinc o son reconcentrados en albergues y edificios sin
las condiciones básicas para vivir".

El problema es que los cambios climáticos vienen; los políticos, no, y
nadie sabe qué será peor: si soportar una inundación pasajera, aunque
nos cueste la vida; o sufrir los embates permanentes de un sistema
social que no nos tumba el techo, pero nos impide pensar y elegir quien
nos guiará hasta el 2100, para dar un nuevo rumbo a la nación, aunque
sea sumergidos bajo las aguas del mar, pero alejados de la pertinaz
propaganda de la revolución.

Source: El Arca del socialismo cubano hace aguas CubanetCubanet -
https://www.cubanet.org/destacados/el-arca-de-noe-del-socialismo-cubano/

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