martes, junio 06, 2017

Dice el poeta

Dice el poeta
ARMANDO CHAGUACEDA | Ciudad de México | 6 de Junio de 2017 - 07:33 CEST.

Los poetas, dicen, suelen ser gente noble. Cantan a la belleza y al
dolor, se elevan por sobre la mundanidad cotidiana, convierten en magia
los elementos más simples del universo. Los poetas, dicen, tienen un
alma sensible. Pero no estoy tan seguro que ello redunde, per se, en la
eterna defensa del desvalido y el amor insobornable a la humanidad. A
fin de cuenta, por cada bardo con sed de justicia, hay siempre algún
bufón que adula a tiranos. Por temor, riqueza o vanidad; en ciertos
casos por una mezcla de las tres.

Escribo de ellos —que no de poesía— tras leer dos textos escritos por
manos de poetas. En uno, un antiguo defensor de derechos humanos,
convertido hoy en funcionario de la dictadura de Nicolás Maduro,
disfraza su timorata postura frente a la represión desatada en
Venezuela. En el otro un amigo mexicano invoca a Neruda y al Che Guevara
para justificar su silencio frente a la situación en Cuba. "Condeno toda
violencia", dice el primero; como si fuesen equiparables los ataques
salvajes de gendarmes y paramilitares y las marchas, mayormente
pacíficas, de ciudadanos. "Cuba es para mí algo personal, entiéndeme",
replica el segundo; como si pudieran resolverse con sus sesiones de
psicoanalista el presidio político, el pensamiento silenciado o la
juventud hambrienta de futuro que escapa de la Isla.

Y es que tras un siglo XX tan poblado de horrores —de campos de trabajo,
genocidios e invasiones— en nombre de la emancipación, cuesta creer que
siga existiendo gente así, que se llame poeta y militante. Que subordine
a una idea abstracta —jamás irrealizada— una verdad prosaica. Que se
niegue a condenar, con idéntico asco, los jóvenes asesinados en México o
Caracas, los olvidados de la base de Guantánamo y los condenados de las
mazmorras habaneras. Que celebre, al unísono, la libertad de Oscar López
y la prisión de Leopoldo López. Que nos aplauda cuando marchamos juntos
contra Donald Trump, pero que nos excomulgue cuando denunciamos sus
falsas utopías. Que tamicen con lealtad ideológica y heroísmo pasado su
silencio cómplice ante los abusos cometido en nombre de "la Revolución".

No, señores, nada los justifica. Vuestra actitud no es —como ocurría en
el Moscú estalinista— fruto de la lejanía y la ignorancia. Es consciente
y calculada. Hay millones de testimonios reventándoles en la cara, que
se niegan a ver, a leer, a sentir. Ustedes optan por ser bardos de una
secta intolerante y, llegado el caso, serán los censores del nuevo
déspota. Sus cuadernos y recitales, desde que optaron por disfrazar una
opresión, están manchados con sangre. Una sangre tan roja y malgastada
como otras sangres; como las ideas que dicen encarnar y defender.

Este artículo apareció originalmente en el diario mexicano La Razón. Se
reproduce con autorización del autor.

Source: Dice el poeta | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/internacional/1496680252_31661.html

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