martes, abril 25, 2017

Secuelas de viejos vicios

Secuelas de viejos vicios
En estos tiempos, los fósforos y la sequía resultan mejores aliados que
el entusiasmo comunista encenizado
Lunes, abril 24, 2017 | Pedro Manuel González Reinoso

CAIBARIÉN, Cuba.- Como en el hábito de fumar, solo por el simple placer
de ver al humo ascender en volutas, entre las viejas generaciones de
cubanos y cubanas está arraigado el concepto de que prenderle fuego a la
basura, además de hermoso ejercicio estético, parece solución higiénica
cuando el carro puñetero no pasa, o desparece de improviso –igual que la
anhelada lluvia primaveral– en temporadas exasperantes como esta.

Si Nerón hubiese sido cubano, su legado chisporroteante nos
estigmatizaría, con profusión de pebeteros y hogueras a la vera, donde
la resequedad de naturalezas muertas nos reclama llama en mano. Porque
en épocas no tan lejanas, iluminarse con lo que hubiese en derredor no
fue más que lógica solución para eliminar detritus.

Ahora la situación con la Dirección de Comunales se agrava con la
extensión en los ciclos de recogida de inmundicias en todo el país. Y ya
no es cuestión del parque tecnológico para el almacenamiento, ni si hay
o no camiones, sino –y principalmente– de los materiales indirectos que
esas labores precisan.

Por estos días, en que los combustibles fósiles que se emplean han
elevado de nuevo precios estatales, controles e insuficiencias en
depósitos y gasolineras –ya saben Uds. los orígenes del mal–, se anuncia
entre comentarios de pasillos y oficinas de la comisión electoral que en
abril se desempolva, que lo que nos va a caer encima pronto será la
"candela" brava.

Repiten, quienes han oído mascullar a la gobernanza en acto de extrema
confianza, que las reducciones incluirán a las ventas y/o "momentánea
congelación" en tiendas minoristas de artículos eléctricos tales como
aires acondicionados, ollas y refrigeradores, además de reducir las
importaciones de muchos otros del orden no comercial, impidiendo de
antemano el disparo de la floja fusi(b)lería nacional.

Destacan que la fábrica mixta que ensamblaba la modernas hornillas de
inducción conocidas como Gelect aliviadoras del exorbitante consumo de
corriente, haya parado (sin anunciarse en ningún medio) el montaje de
esos artefactos chinos y no dé abasto a la población que se quedó varada
por debajo del 10%. Lo que parecía una promesa sustitutiva para la
cacharrería anterior, se ha visto colgada en la perplejidad, pues
siquiera hemos llegado a enterarnos que los bombillos ahorradores (LED)
puedan encontrarse fuera del área destinada a las escurridizas divisas.

Han instruido a delegados para que expliquen en sus respectivas
circunscripciones que al final todo tendrá magnífica solución,

Periódicamente nos vemos abocados a análogas crisis de suministros
provenientes del cielo y la tierra para necesitados, con toda la fila
correspondiente de restricciones adjuntas. Podemos intuir que los
apagoncitos que hoy se experimentan de vez en cuando, sean reacomodo
para las intermitencias y los cortes "imprevistos" de luz que se vislumbran.

Cuando uno trata de advertir –a estos viejitos aviva fuegos de las
fotos– del daño extraordinario que infligen a los árboles, pulmones
naturales de la comunidad con sus peligrosas piruetas pirománticas
hechas por ignorancia o por "entusiasmo revolucionario" –aparte del
deterioro al entorno, animales y personas que respiran los gases de sus
fogatas incluyéndolos a ellos–, nos han respondido tajantes que más
perjudiciales resultan las antorchas y los sahumerios en los cotidianos
desfiles y acampadas que organizan las hermanas ideológicas
UJC/FEEM/OPJM varias de veces al año, y ningún
general/científico/pionero "asfixiado" hasta ahora les ha pedido
suspenderlas.

Por tanto, se creen firmemente estos carcamales en misión redentora de
la sociedad contaminante en la que viven, bajo el riego de matarla,
produciendo toxinas a tutiplén mientras perfeccionan técnicas para piras
perpetuas, que nos iluminarán a todos en noches por venir, y nadie osará
apagarlas. Así argumentan como fidedignos cromañones.

¿Reghresamos a la era cavernícola?

Ante tamaña arbitrariedad pues, sería útil extender aquí los hornos de
marabú y algo vendible habrá de tanta quemazón necia.

Nuestra tradición fogosa proviene de los tiempos del célebre Plan
Tareco, auspiciado por las organizaciones de masas e institucionalizado
tipo competencia realista-socialista entre vecinos aún aunables, cuando
algunos nos quedamos plantados en la puerta de semiderruidos hogares con
gran parte de lo excedente sin que jamás la recogieran y no hubo más
salida que achicharrarla.

Quizá con el probo fin de que nos proveyeran del gallardete "Mi Casa
Alegre y Bonita" o declararnos solemnemente miembros de nueva
"Ciudad-Jardín".

Hoy, ante esta rémora desfasada de los tiempos absurdos, los fósforos y
la sequía resultan mejores aliados que el entusiasmo comunista encenizado.

Con el verano a metros de distancia, es una fanfarronada anticipar qué
va a pasarnos ante ambas disyuntivas: cuando el calor combinado con la
humedad confluyan y no haya dónde adquirir ni cómo echar a andar
ventiladores.

Entonces; ¿retomaremos la penca?

Source: Secuelas de viejos vicios CubanetCubanet -
https://www.cubanet.org/mas-noticias/secuelas-de-viejos-vicios/

No hay comentarios.: