lunes, abril 01, 2013

De viajar y de llegar

Publicado el lunes, 04.01.13

De viajar y de llegar
Jorge Ferrer

El poeta y disidente ruso Joseph Brodsky cuenta que cuando arribó a
Londres en ocasión de los funerales de su amigo Stephen Spender fue
recibido con la tópica pregunta de un oficial de inmigración: " Business
or pleasure?" Brodsky, que no viajaba por ninguno de esos afanes,
replicó preguntándole cómo llamaría un británico a un funeral dentro de
esa taxonomía maniquea.

Tampoco los disidentes cubanos viajan por negocios o placer. Y aunque no
lo hagan vestidos de luto, suben a aviones a dar cuenta de otro funeral
del que son a un tiempo testigos y heraldos. El de la llamada revolución
cubana. Un funeral del que no son responsables, pero que ayudan a
acelerar con sus denuncias y su estatura ciudadana y acompañan, en
alentador cortejo fúnebre, con un multiplicado quehacer cívico que la
Cuba opositora no había conocido jamás.

La reforma migratoria puesta en vigor por el gobierno de La Habana
despertó en algunos la expectativa de un súbito éxodo. Otros auguraron
la denegación de pasaportes a las voces más críticas contra el régimen.
Un par de meses después no se ha producido una cosa ni la otra. Ni
"acabóse", ni cerrojo.

Lo que se ha visto es la virtuosa presencia en foros disímiles de voces
distintas de la oposición cubana. La manera en que ganan titulares y
atraen cámaras y micrófonos ante los que denuncian la situación de los
derechos humanos en Cuba, describen la Cuba en la que quieren vivir, que
no es la de una transición gatopardista, manifiestan con claridad los
perfiles de los proyectos democráticos a los que quieren prestar su
empeño. Es significativo que las tres voces más emblemáticas de las que
se pasean estos días por Europa y las Américas sean las de tres mujeres,
Yoani Sánchez, Rosa María Payá y Berta Soler, con historias de vida bien
distintas y adscritas a distintos sectores de la oposición: las Damas de
Blanco, el Movimiento Cristiano Liberación y la apuesta por una
dinamización ciudadana desde las redes.

Es difícil imaginar paisaje más alentador. Un paisaje que muestra una
Cuba opositora desacomplejada, plural y capaz de ofrecer discursos
diversos y atractivos todos.

Hay más. Porque hay la emergencia de una situación que el régimen de La
Habana ha temido siempre y de la que se había cuidado ejerciendo el
corsé del finiquitado "permiso de salida". Antes, los intercambios en
foros académicos o auspiciados por organizaciones internacionales
excluían a los opositores cubanos –a Yoani Sánchez se le negó la
posibilidad de asistir a un congreso de LASA, por ejemplo– y eran
monopolizados por cubanos que defendían posturas oficialistas. La
presencia ahora de opositores nos aboca a una experiencia casi inédita,
porque podrá haber cubanos de uno y otro signo ideológico debatiendo
sobre Cuba en espacios públicos. Fuera de Cuba, claro, porque la
dictadura no admite esos intercambios entre la cayería sur y la norte,
entre punta y punta de la Isla recostada sobre el mapa.

Con ello se ha abierto una singular ventana a una Cuba futura. El afuera
se erige por fin en espejo cabal de los debates de adentro. La oposición
y el disenso de adentro paseándose por el afuera, a medida que esos
trasvases de un lado a otro de la cada vez más porosa frontera de Cuba
se conviertan en norma. Pensar a Cuba fuera de Cuba, como ha sido larga
seña. Pero ahora con la Cuba disidente dando saltos entre una y otra
orilla. Y con el Exilio participando del diálogo con los disidentes en
torno a la mesa, la de pensar y la de comer, sobre mantel en el que
dibujar ideas, manifestar afectos y debatir diferencias.

Está por ver, claro, de qué nos vale exactamente esta transmutación de
los panes de la prohibición en los peces de la permisibilidad y, sobre
todo, qué efecto tendrá en la dinámica opositora dentro de Cuba. Con
todo, difícilmente habríamos podido imaginar escenario más promisorio y
embajadoras más dignas de admiración.


www.eltonodelavoz.com

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Usura castrista

Publicado el lunes, 04.01.13

Usura castrista
Alejandro Armengol

Luego de varias campañas para dejar sin oro y sin joyas a los cubanos,
el régimen de La Habana ahora recurre a una fórmula más simple y
antigua: la usura.

"Se restablece en Cuba la hipoteca sobre bienes patrimoniales en joyas,
metales y piedras preciosas", escribe en Cubanet el periodista
independiente Reinaldo Emilio Cosano. La información agrega que también
podrán obtenerse préstamos sobre tractores, camiones, ganado y cosechas.

De igual forma, las viviendas para descanso y solares yermos podrán ser
hipotecados bajo este concepto que comienza a ponerse en práctica en la
isla, para evitar utilizar palabras más directas: la vuelta del
prestamista y las casas de empeño, uno de los tantos símbolos de la
miseria y las dificultades económicas, que por décadas el gobierno
cubano alardeó de haber eliminado.

En el caso de las joyas, el periodista independiente recuerda que con
anterioridad se llevaron a cabo varias campañas, destinadas a que los
cubanos las entregaran, ya sea mediante la compulsión social o a través
de incentivos económicos.

"En la década de los sesenta, se recabó la donación gratuita y
voluntaria de dinero, joyas y metales preciosos para –se dijo– comprar
armas. En el decenio de 1980, se efectuó el canje a la población de sus
alhajas y metales preciosos por bonos para comprar ropa y aparatos
electrodomésticos, desaparecidos hacía mucho del mercado", escribe Cosano.

Este nuevo ejemplo de marcha atrás, disfrazado de avance, vuelve a poner
en evidencia que carece de sentido preguntarse si una figura como el
recién nombrado primer vicepresidente cubano, Miguel Díaz-Canel, será el
Gorbachov que tanto reclaman algunos, tanto en el exilio como en la
isla, cuando lo que vale la pena interrogarse es si éste u otro similar
llegará a convertirse en un Putin caribeño.

Pensar en Cuba como una nación en que hay que cambiar, transformar o
destruir el sistema socialista carece de sentido. Esta labor cobró
fuerza con la llegada de Raúl Castro a la presidencia –aunque este
afirme todo lo contrario– y tiene un inicio anterior, a partir de que el
modelo en su versión soviética sólo fue adoptado por conveniencia de
Fidel Castro, para mantenerse en el poder, y debido a la coyuntura
internacional propicia de la guerra fría.

Si obtener un préstamo sobre propiedades es una práctica común no sólo
en los países capitalistas, sino un medio común extendido por la
geografía y la historia, su regreso de forma oficial a Cuba deja a las
claras al menos dos cosas: parte de la existencia de una situación de
penuria en un sector de la población, que se sitúa como principal
cliente, y ejemplifica una concepción mercantilista, en la que el Estado
se convierte en el único autorizado prestamista.

La transformación que lleva a cabo el Gobierno de Raúl Castro está muy
cerca de una vuelta al capitalismo con cortapisas –en sus aspectos más
superficiales y despiadados– y en nada interesado en el menor cambio en
lo que respecta a las libertades ciudadanas.

Si algo se desprende de la realidad cubana y de los avances y retrocesos
que han traído lo que la prensa extranjera llama "reformas" y la
oficialista denomina "actualización", es la existencia de un conjunto de
medidas de supervivencia para navegar en el caos sin que se produzca un
estallido social. Los hermanos Castro lo han logrado como si fueran los
dueños absolutos del tiempo. No hay mérito en ello si se recuerda el
ejemplo más de moda en estos momentos, Corea del Norte, pero la casta
militar cubana ha dado muestras de desempeñar con efectividad un rol
productivo y no limitarse al poderío parásito de los militares norcoreanos.

Un sistema similar al chino o al vietnamita, con las variantes
tropicales al uso, es lo que debe estar en la mente en más de un
tecnócrata o funcionario cubano. Sin embargo, el ideal de Raúl Castro no
parece ser la puesta en práctica de ese modelo. Es posible que el
resultado en que desemboque un poscastrismo sea algo más parecido a la
Rusia actual que a China o Vietnam.

Como parte de ese ejercicio constante para mantenerse en el poder, el
gobernante cubano no puede prescindir de las fuentes de riqueza –en un
sentido general, sin entrar en detalles sobre la ruina económica que
caracteriza al país– que genera todo Estado totalitario, donde poder
político y económico se complementan.

Por ello el Estado ha ejercido siempre las más disímiles funciones,
desde enviar un ejército a África hasta otorgar vales de compra de
ventiladores y refrigeradores a cambio de joyas. En la época de Fidel
Castro ese poder no sólo se concentraba sino se escenifica en su
persona. Menos dramático e histriónico, su hermano menor ha optado por
establecer una máquina que organice y retenga la obtención de ingresos
por las vías más disímiles. Todo cuenta en este sentido: desde los
grandes inversionistas extranjeros hasta anillos y pulseras.

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Más de 40 preguntas

Publicado el domingo, 03.31.13
En mi opinion

Más de 40 preguntas
Myriam Marquez
mmarquez@MiamiHerald.com

Desde Brasil hasta Nueva York, la internacionalmente renombrada bloguera
cubana Yoani Sánchez ha encontrado a los simpatizantes de Castro
agitando, llamándola una "mercenaria de la CIA", una gusana (algo de tan
vieja escuela para los comunistas), un instrumento del gobierno de EEUU.
Le han lanzado billetes falsos de dólares y una lista de 40 preguntas
que el régimen cubano quiere que le respondan.

Cuarenta preguntas en los 80 días de su tempestuosa gira por América
Latina, Europa y Estados Unidos. Cuarenta preguntas que no son para nada
preguntas, sino intenciones malevolentes de atrapar a la cubana de 37
años (por atreverse a cuestionar a su gobierno) en una caja ideológica
que se desmorona.

Ahora ella está en Miami, el alma de la comunidad exiliada, y enfrenta
más preguntas, algunas sinceras y verdaderamente curiosas acerca de esta
esposa, madre y escritora que se volvió a internet hace apenas unos años
para informar sobre su país, una isla de paradojas y humillaciones
diarias. Y con cada mensaje de su blog Generación Y, cada mensaje en
Twitter se ha convertido en una figura internacionalmente reconocida en
el periodismo, la política y las causas de derechos humanos que van más
allá de Cuba.

Desde Miami, se le harán muchas más de 40 preguntas cuando se reúna el
lunes conmigo y la Junta Editorial del Herald, así como editores y
reporteros de la sala de noticias antes de dirigirse a la Torre de la
Libertad en el Miami Dade College para responder a más preguntas, y
entonces a la Universidad Internacional de la Florida para más
preguntas. Tantas preguntas para la impávida Yoani, quien parece tomarlo
todo con aplomo, con sus palabras tan mordaces sobre el régimen como
iluminadoras y esperanzadoras sobre la marcha de los cubanos hacia la
democracia.

Más que preguntas, son las explicaciones de los que caminan heridos en
Miami –los viejos soldados de la Brigada 2506, las ahora personas de
edad media que fueron los niños de Pedro Pan, los presos políticos
exiliados, los históricos. Ellos quieren que Yoani sepa, para que sus
compatriotas cubanos sepan a su regreso, que los exiliados aman a su
patria, aman a sus compatriotas– pero más que eso, que su historia ha
sido distorsionada por una dictadura que la ha escrito.

La lucha de los brigadistas en Bahía de Cochinos hace más de 50 años,
como las palabras de Yoani que corrieron hoy a través de iCloud en
nanosegundos, fue un intento de salvar al país que ellos aún aman de la
ruina que se ha convertido bajo los hermanos Castro. Los 14,000 niños
cubanos enviados a Estados Unidos por padres desesperados a través de la
Iglesia católica a comienzos de la década de 1960 querían lo mejor para
ellos, ejercitaban el derecho universal y fundamental de cada padre de
salvar a sus hijos y no necesitaban un complot inspirado en la CIA para
llegar a esa conclusión.

Y así, las preguntas y explicaciones llegarán a Yoani con la esperanza
de que ella dirá la verdad a un mundo de apologistas del régimen. Como
si esta muchacha con el cabello largo como un hippie fuera un profeta
del Siglo 21 que bajó de la Sierra Maestra. El sábado, ella una vez más
bajó de una montaña de mentiras para exponer las costras históricas al
aire fresco de la libertad. En un mensaje titulado "Flan de Coco" en su
blog Generación Y, ella escribió:

"He encontrado una Cuba fuera de Cuba, le dije hace unos días a un
amigo. El se rió de mi juego de palabras, al pensar que yo trataba de
hacer literatura. Pero no. En Brasil una septuagenaria contenta me dio
una medalla de la Virgen de la Caridad del Cobre. 'No he regresado desde
que salí en 1964', confirmó mientras me entregaba esta pequeña gema que
perteneció a su madre. Durante mi estancia en Praga, un grupo de
compatriotas que vivían allí parecían estar más enterados de lo que
ocurría en nuestro país que muchos que vegetan, dentro de él, en apatía.
En medio de los altos edificios de Nueva York, una familia me invitó a
su casa y su abuela hizo un flan de coco al estilo de nuestra cocina
tradicional, tan afectada en la isla por la escasez".

"Nuestra diáspora, nuestro exilio, conserva Cuba fuera de Cuba. Junto
con sus maletas y el dolor de la distancia, ellos han preservado pedazos
de nuestra historia nacional que se borraron de los libros de texto con
que varias generaciones fueron educadas o más bien, criadas para ser
mediocres. Estoy redescubriendo mi propio país en cada uno de estos
cubanos dispersos por el mundo. Cuando confirmo lo que ellos realmente
han logrado, el contraste con lo que me dice la propaganda oficial sobre
ellos me deja con una profunda tristeza por mi país".

"Por toda esta riqueza humana que hemos perdido, por todo este talento
que tuvo que lanzarse fuera de nuestras fronteras y por todas las
semillas que germinaron en otras tierras. ¿Cómo permitimos que una
ideología, un partido, un hombre, tuvieran el poder 'divino' de decidir
quién podía o no podía llevar el adjetivo 'cubano'?"

"Ahora tengo la prueba de que me mintieron, nos mintieron. Nadie tiene
que decírmelo, lo puedo entender por mí misma al ver toda esta Cuba que
está fuera de Cuba, un inmenso país que nos han estado quitando".

Y aún, tantas preguntas –desde las espirituales a las ordinarias a las
conspirativas. ¿Es ella religiosa? ¿Cómo fue que perdió un diente?
¿Quién le paga?

Ella las responderá todas, sospecho, con la gracia que exhibió cuando la
atacaban las turbas pro Castro en Brasil, en su primera escala. Aquí,
ella será probada por una declinante derecha que quiere que ella dé un
paso en falso con la posición que ellos tienen respecto al embargo.
Ellos no hablarán por la mayoría de los exiliados que ven más allá de
una política estadounidense para juzgar a una mujer que sucinta y
poéticamente expone todos los días el sufrimiento de su pueblo desde
dentro de la dictadura y, ahora, de nuevo con dos simples palabras dice
al mundo:

Nos mintieron.

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Proponen nuevas medidas para usufructuarios de tierras en Cuba

Proponen nuevas medidas para usufructuarios de tierras en Cuba

La mayoría de las tierras ociosas otorgadas en usufructo en Cuba a más
de 170.000 personas no producen lo esperado, por lo que un grupo de
economistas propuso esta semana aplicar nuevas medidas que estimulen las
cosechas en la isla. 
2013-04-01 11:03:59 XINHUA-CRI

La mayoría de las tierras ociosas otorgadas en usufructo en Cuba a más
de 170.000 personas no producen lo esperado, por lo que un grupo de
economistas propuso esta semana aplicar nuevas medidas que estimulen las
cosechas en la isla. 

Cerca de 1,5 millones de hectáreas estatales, cubiertas de
mayoritariamente de marabú, han sido entregadas a unos 176.000
usufructuarios desde que el gobierno aprobó la medida en septiembre de
2008, pero sus producciones aún son bajas. 

Esas áreas estaban ociosas por la alta infestación de marabú, un arbusto
espinoso de la familia de las Mimosáceas de rápida propagación y que
forma tupidos bosques, muy difíciles de erradicar. 

Un grupo de miembros de la Asociación Nacional de Economistas y
Contadores de Cuba (ANEC), en la central provincia de Camagüey, a unos
500 kilómetros al este de La Habana, propuso que "se faciliten y
flexibilicen" los créditos bancarios a esos productores cuando inicien
sus labores en las tierras que han recibido. 

En la actualidad esos créditos se otorgan cuando el granjero logra tener
las tierras ociosas que recibió del estado libres de malezas y cercadas,
para lo cual, según algunos cálculos, se requiere una fuerte inversión
inicial. 

La propuesta de la ANEC busca cubrir esa inversión inicial,
principalmente, de acuerdo con la Agencia de Información Nacional (AIN). 

También incluye "la eliminación total de la intermediación de entidades
del Estado hacia las diversas formas organizativas de la base
productiva", especialmente los que han recibido tierras por decisión del
gobierno del presidente Raúl Castro, en los últimos cinco años. 

Este sábado, el diario oficial Granma informó que a 67 campesinos se les
había cancelado el contrato de usufructo por incumplir con la siembra de
tabaco previamente pactada. 

El actual programa de entrega de tierras ociosas estatales a personas
naturales y jurídicas, con el objetivo de "incrementar el rendimiento
agropecuario y la producción de alimentos", comenzó en julio de 2008,
con el Decreto Ley 259, que se "perfeccionó" en diciembre último. 

Ese mes, el gobierno puso en vigor el Decreto Ley 300, que amplió la
entrega de tierras ociosas como parte del programa de "actualización del
modelo económico" y en busca de asegurar la sostenibilidad de las áreas
dedicadas a la producción de alimentos. 

La nueva legislación ofrece algunos beneficios a los usufructuarios,
como permitir la construcción en las tierras de viviendas y otros
inmuebles ligados a la producción. 

Las nuevas modificaciones posibilitaron ampliar la cantidad de áreas en
usufructo y ahora el límite máximo de tierra a entregar a cada
usufructuario varió de 40 a 67 hectáreas y se permite además realizar
actividades forestales y de producción de frutales. 

También se aseguró la continuidad del derecho de usufructo para los
familiares, en caso de que el titular de la tierra fallezca o quede
incapacitado.

El Centro de Control de la Tierra de la isla ha dicho que dispone de
otras "975.000 hectáreas de tierras ociosas" para entregar en usufructo
a campesinos, aunque el 65 por ciento de ellas están infestadas de marabú. 

El gobierno considera a la producción de alimentos como una tarea
estratégica, pues la isla importa el 80 por ciento de la comida que
consume, una factura que cada año ronda los 2.000 millones de dólares y
que constituye una pesada carga financiera. 

La superficie agrícola de Cuba es de 6.600.000 hectáreas y el fondo
ocioso se estimaba en más de 1.800.000 hace cuatro años atrás cuando el
gobierno comenzó su entrega en usufructo. 

El Estado controla el 60 por ciento de las tierras en Cuba, pero las
granjas y cooperativas estatales producen apenas un 30 por ciento de los
alimentos cosechados en la isla.

Hace unos meses, las autoridades comenzaron a abrir tiendas donde por
primera vez los productores pueden comprar insumos y herramientas, en
otro paso de una cadena de medidas que además incluyó subir los precios
que el Estado paga por los productos agrícolas. 

También se aprobaron las ventas directas de los campesinos a los hoteles
y establecimientos de la red gastronómica del turismo. 

De manera paralela, el sistema bancario cubano comenzó a otorgar
créditos a las personas que adquirieron tierras estatales ociosas en
usufructo.

http://espanol.cri.cn/741/2013/04/01/1s274622.htm

Alicia y las UMAP

Alicia y las UMAP
Isis Wirth | París | 31 Mar 2013 - 9:55 pm.

Alicia Alonso tuvo que salvar a varios de sus bailarines de los campos
de trabajo forzado, y la primera presentación de su compañía en París
estuvo marcada por la amenaza de esos campos.

Alicia Alonso velaba por sus bailarines como por la niña de sus ojos. La
compañía era su bien, su capital —aun cuando nunca lo haya admitido
públicamente—, y era necesario protegerla de lo que podría ponerla en
peligro. Para lo cual estaba lista a emplear a fondo toda su influencia,
y podía poner en la balanza un argumento decisivo: la amistad de Fidel
Castro, y la de su hermano Raúl, jefe de las fuerzas armadas. Todo lo
cual hacía del Ballet Nacional, de cierta manera, una especie de burbuja
protegida de los rigores del régimen.

El viento del Este del que Alicia quería preservar al ballet no soplaba
solamente en lo estético. Era también una forma de control de la
sociedad que podía comprometer sus propios proyectos. En 1963, Fidel
Castro había instituido el servicio militar obligatorio, con una
duración de tres años. Todos los jóvenes cuya edad se comprendía entre
los 16 y los 27 años deberían inscribirse, y eran convocados a
interrogatorios y exámenes médicos. El primer llamado tuvo lugar en
1964. Alicia Alonso intervino para que sus bailarines fuesen eximidos,
explicando que tenían algo mejor que hacer que estar uniformados, ya que
se encontraban en la edad idónea para bailar. Hubiese sido lamentable el
arruinar, durante esos años de "servicio", los frutos de la larga y
difícil formación de los bailarines clásicos. Lo obtuvo. El Ballet de
Cuba fue en esto, también, la excepción de la regla.

Pero Fidel Castro tenía otra cosa en la cabeza: en un discurso sobre el
servicio militar obligatorio había amenazado con enviar a trabajar a
todos los que habían obtenido una visa para Estados Unidos y una
autorización de salida del país que todavía no hubieran utilizado, y "no
en empleos cómodos sino en la agricultura". Se trataba de encontrar los
medios para re-incorporar a los "desviados" en el camino recto del
socialismo.

En un viaje a Bulgaria, a principios de 1965, su hermano Raúl, ministro
de Defensa, quedó particularmente impresionado por el hecho de que Sofía
y otras ciudades del país estuvieran limpias de "esos desechos sociales"
cuya presencia en las calles de La Habana constituían una ofensa a la
revolución. En esa época, el régimen búlgaro era reputado por sus
"experimentos" destinados a reconducir a los homosexuales a un
comportamiento "normal". Además, un grupo de especialistas soviéticos en
el control de la prostitución y la homosexualidad arribó un poco más
tarde a Cuba, para que se conocieran los métodos en vigor en la patria
de Lenin.

La revolución pretendía ser "moral" y puritana. ¿Habría que ver en ello
los resultados de la formación jesuita de los hermanos Castro y los
vestigios de su educación católica? Es posible, pero no ha sido
demostrado. El poder no soportaba el inconformismo comprendido en la
cuestión de la moral. Y encontraba en este punto un modo más de
desmarcarse de la "depravación" del imperialismo que denunciaba.

Cuba tuvo así sus campos de reeducación por medio del trabajo pero, a
diferencia del Gulag soviético, estos fueron colocados bajo el control
del ejército, es decir, de Raúl Castro. En 1965 fueron creadas las
Unidades de Ayuda Militar a la Producción (UMAP). Eran en estas donde
debían ser regenerados, corregidos y convertidos a la norma ideológica
castrista los diversos parásitos que ultrajaban a la revolución. Y eran
muchos los que entraban en esta categoría. Llevar el cabello demasiado
largo o un vestuario que no se ajustara al gusto del poder, escuchar la
música de los Beatles, haber querido salir del país debido a razones
"sospechosas"… todo esto podía indicar que se había cedido a la
"penetración ideológica" del imperialismo. Lo cual era suficiente para
ser conducido a las UMAP, lo mismo que el mostrar de manera más clara
una hostilidad respecto a la revolución.

Dos "grupos" estaban particularmente contemplados: los "creyentes" de
todo tipo —curas o seminaristas católicos, protestantes, testigos de
Jehová, adeptos de la santería e incluso masones— y los homosexuales.

El hombre nuevo, el bailarín nuevo

Los campos se instalaron en la provincia de Camagüey, una región de
vastas llanuras, lejos de todas las miradas. Las condiciones de vida
eran lamentables; a la promiscuidad se agregaban el hambre, la sed, los
maltratos. Los que rompían el reglamento o no cumplían las normas de
producción eran sometidos a castigos y torturas diversos. No hubo
ninguna tentativa de revuelta, ya que la represión era despiadada, y no
habría que descontar la memoria aún fresca de las ejecuciones tras la
caída de Batista.

Toda tentativa de evasión estaba condenada al fracaso. Los detenidos
eran contados en varias ocasiones, y si alguno lograba escapar a la
vigilancia de los guardianes, enseguida era perseguido por los
milicianos de la "Lucha contra Bandidos". Como no podían fugarse,
algunos se mutilaban con tal de encontrar en el hospital condiciones de
vida más clementes. Allí, un médico simpático podía aceptarlos por un
día o dos, antes de reenviarlos al trabajo. Los detenidos buscaban
entonces prolongar su estancia en el hospital, provocándose infecciones
o agravando sus propias heridas.

La primera recogida ocurrió en 1965. La mayoría de los elementos
"antisociales" fueron agrupados en Villa Marista. En junio de 1966, tuvo
lugar un segunda "convocatoria". Quienes continuaban frecuentando las
iglesias, los templos y otros sitios de culto, los marginales y los
homosexuales, fueron llamados a llenar formularios militares que los
presentaban oficialmente como soldados del ejército. En un Estado
militarizado como lo era el cubano —sobre todo después de la creación de
las Milicias Nacionales Revolucionarias—, ello podía parecer banal.

Inevitablemente, algunos bailarines se arriesgaban a ser contemplados en
esas convocatorias. Cuando Alicia Alonso intervino para obtener que
fuesen dispensados del servicio militar no solo había argumentado que
existían pocos bailarines clásicos en la Isla y que no era fácil
reemplazarlos, dado que una nueva generación estaba aún formándose en la
Escuela Nacional de Ballet. También había insistido en el hecho de que
esa escuela les inculcaba a sus alumnos los "nuevos valores" para crear
no solamente el "hombre nuevo" sino también el "bailarín nuevo", viril y
liberado de las "plagas del pasado". Dicho de otra manera, un bailarín
heterosexual y machista.

Sin embargo, esto no fue suficiente para resguardar a dos bailarines de
las redadas que conducía el régimen contra aquellos que muchos llamaban
despectivamente "pájaros". Uno de ellos fue Julio Medina. Cuando
vinieron a buscarlo a su apartamento, a las tres de la mañana, el amigo
con quien estaba se despertó bruscamente y se escondió en un armario.
Conminaron a Medina a vestirse y seguirlos. El bailarín les pidió
permiso para ir al baño. Al pasar por el armario, logró introducir un
trozo de papel con el número telefónico de la persona a quien el amigo
debía llamar en caso de urgencia: Alicia Alonso.

Medina no se hacía ilusiones, sabía que lo habían prendido para
conducirlo a las UMAP. Lo hicieron montar en un carro de la policía. El
vehículo no se dirigió, sin embargo, a la estación de policía. Se
tomaron el tiempo de recoger a otros "clientes", drogadictos y ladrones
entre ellos.

Arribaron finalmente a una vieja casona colonial, donde ya se
encontraban encerradas centenares de personas. Se disponían a traer
camiones para transportarlos a los campos. Medina tuvo suerte: era
domingo y los camiones debían esperar hasta el lunes para poder partir.
Mientras tanto, su amigo había conseguido avisar a Alicia Alonso.

Ella vino tan pronto pudo, en un gran carro acompañada por su marido,
contó luego Julio Medina en el documental Conducta impropia (1984) de
Néstor Almendros y Orlando Jiménez-Leal. Alicia no podía ver a Medina,
pero él sí a ella: discutía con los oficiales. Sus argumentos debieron
tener el peso suficiente, pues le respondieron que el bailarín sería
liberado, pero, no obstante, debía presentarse frente a una "comisión"
interrogadora.

Alicia también pudo arrebatar de las garras de las UMAP a Lorenzo
Monreal, quien había sido durante un tiempo, a pesar de su
homosexualidad, el segundo marido de su hija Laura, con quien tuvo, en
1959, un hijo nombrado Iván.

Durante su arresto, Monreal y Medina fueron rapados. Una vez de vuelta
al ballet, tuvieron que ponerse una peluca para bailar en escena. Lo
cual provocó risas entre el público. La crueldad era todavía mayor
cuando, entre los que reían, se encontraban con probabilidad
homosexuales y sabían que también ellos podían ser arrestados en
cualquier momento y enviados a los campos de Camagüey.

Al final, ningún miembro del Ballet conoció la reeducación por medio del
trabajo, lo que no fue el caso de muchas otras personalidades
artísticas, como el teatrista Armando Suárez del Villar, el dramaturgo
Héctor Santiago, o el poeta José Mario, por solo mencionarlos a algunos
de ellos.

La policía no había venido, ciertamente, a arrestar a los "desviados" en
los locales de la compañía. Alicia lo había dicho con claridad: "Mis
bailarines están hechos para bailar y no para cortar caña". Pero lo que
motivaba a la prima ballerina assoluta no era una especial compasión por
las víctimas de un régimen machista. Desde luego, la homofobia no era su
asunto predilecto. Su estancia en los Estados Unidos, y notablemente la
frecuentación de un cierto Jerome Robbins, la había persuadido de la
inanidad de ese tipo de prejuicios. En Ballet Theatre, había visto vivir
en pareja a Antony Tudor y Hugh Laing. Pero ella pensaba, antes que
todo, en el interés de su compañía. Su actitud estaba guiada por un
pragmatismo sólido.

Bailarines en fuga y segurosos a escena

Lo sucedido a Julio Medina y Lorenzo Monreal conmocionó a varios de los
miembros de la compañía. Como contó más tarde Jorge García, si Alicia
había obtenido su liberación en el espacio de veinticuatro horas,
incluso antes de que pudiesen ser confinados en los campos, los
homosexuales del Ballet notaron que esa no fue la suerte de los actores
de Teatro Estudio, ni de los bailarines de Ramiro Guerra o del Teatro
Lírico. La protección que podía ofrecerles la bailarina les parecía
bastante frágil, sino aleatoria, a pesar de los lazos personales que
ella tenía con Fidel y Raúl, así como con Alfredo Guevara, quien
entonces reinaba en el cine cubano, y con Antonio Núñez Jiménez,
presidente entonces de la Academia de Ciencias. Lo que había hecho por
dos, ¿podía volver a hacerlo por otros? Y si no hubiese sido prevenida a
tiempo, ¿qué habría ocurrido?

Se instaló entre ellos el miedo. "Todos nosotros, que no entrábamos en
los cánones del Partido, podíamos ser enviados a las UMAP. Esta máquina
siniestra continuaba proyectando su sombra amenazante sobre nosotros",
explicaría Jorge García. "El único medio que teníamos de salvarnos para
no finalizar en los campos, era irnos de Cuba". Lo que determinó a
varios bailarines de la compañía a aprovechar la primera ocasión para
darse a la fuga.

En octubre de 1966, el Ballet Nacional fue invitado al Festival de Danza
de París, creado por Jean Robin en 1963, según la voluntad del primer
ministro Georges Pompidou, y su ministro de Cultura, André Malraux. Los
cubanos debían abrir el festival, que tenía lugar en el teatro de los
Campos Elíseos. Presentarían dos espectáculos, Giselle, con Alicia
Alonso, y Espacio y movimiento, de Alberto Alonso sobre música de Igor
Stravinsky.

Esta invitación revestía una gran importancia para Alicia. No se la
había vuelto a ver después de varios años en las más grandes escenarios
occidentales, y algunos se preguntaban si no estaba "enterrada" en Cuba.
Se sabía, sí, que el Ballet se presentaba con frecuencia en las
"democracias populares", pero su venida a París, que era todavía la
capital de las artes, permitiría eliminar toda duda acerca de la
permanencia del talento de la prima ballerina assoluta.

La solicitud hecha a los cubanos se inscribía en la voluntad del general
De Gaulle de mostrar que él estaba por encima de la lógica de los
"bloques". Poco tiempo antes, había visitado la URSS. En cada una de las
etapas de su viaje —Moscú, Leningrado, Novossibirsk— había visto
espectáculos de ballet, lo que le posibilitó al Ballet de Novossibirsk,
menos conocido que los del Bolshoi o el Kírov, presentarse el año
siguiente en París. Y el presidente francés también quería reanudar el
contacto con La Habana, tras la larga tensión que había seguido a la
crisis de los misiles de 1962.

Diez bailarines del Ballet Nacional de Cuba, todos homosexuales, estaban
resueltos a liberarse definitivamente de la amenaza de ser enviados a
los temidos campos de trabajo forzado. Toda la voluntad de Alicia Alonso
de protegerlos no les parecía garantía suficiente, y el viento podía
cambiar. Estimaban que lanzarse a una aventura penosa e inusitada era
mucho mejor que regresar a la Isla.

El Ballet había venido fuertemente "enmarcado" por agentes de Seguridad
del Estado, cuya función era justamente prevenir e impedir cualquier
tentativa de fuga. Los bailarines se sabían vigilados. Como
"acompañantes" del Ballet figuraban "administradores" y "organizadores",
contaría Julio Medina, que en realidad estaban pagados por el Gobierno
para controlar a los miembros de la compañía.

Dos franceses estaban al corriente del plan de los bailarines. Uno de
ellos vivía en la rue de Lille, no lejos del hotel de Orsay donde se
alojaba el Ballet. Según Jorge García, el plan inicial era esperar a la
última función para proceder a la estampida. Mientras tanto, transferían
poco a poco sus guardarropas al apartamento de la rue de Lille. Con el
pretexto de que el frío había llegado a París, salían del hotel
enfundados en varias capas de ropa, y regresaban al hotel más ligeros.
Parecía que el plan iba a funcionar cuando uno de ellos sorprendió a
todos: Eduardo Recalt no quiso arriesgarse a esperar, y el día de la
primera función de Giselle pidió asilo político en la embajada
norteamericana.

Los de la Seguridad se pusieron en alerta. A Medina se le ocurrió
entonces llenar una maleta con sus efectos personales y lanzarla por la
ventana de su habitación del hotel. Dos "secuaces" la esperarían en los
bajos. El ruido de la maleta lanzada fue tal que los policías cubanos
fueron a tocar a las puertas de los cuartos de los bailarines para
preguntar qué había pasado. Medina tuvo el reflejo de meterse,
completamente vestido, bajo las frazadas de la cama para aparentar que
el ruido lo había despertado. Le dijo al agente que había oído un ruido
terrible, pero no sabía de qué se trataba. El otro no insistió más.

Los bailarines que habían decidido escapar comprendieron que no podían
demorar la fuga. No importaba si a la función del 4 de noviembre debían
asistir Georges Pompidou y el ministro de Defensa, Pierre Mesmer.
Ninguno de ellos se presentó en la tarde al ensayo general. En ese
momento, se encontraban en un buró del Ministerio del Interior,
depositando un pedido de asilo. Su caso era peliagudo, ya que Cuba no
era parte de la lista de países que podían dar lugar a esa demanda. Los
funcionarios franceses necesitaban luz verde. En la espera, los nueve
fugitivos se decían que si París los abandonaba a su suerte, tratarían
de entrar por la fuerza en la embajada norteamericana. Finalmente, su
demanda fue aceptada, pero su situación no se regularizó sino el 15 de
diciembre, con la publicación de una circular oficial que resolvió
definitivamente el asunto.

Los agentes cubanos trataban desesperadamente de atrapar a los
tránsfugas. Alicia Alonso se había derrumbado. Lorenzo Monreal, el padre
de su único nieto, Iván, formaba parte de los traidores a la revolución.
Junto a él, Julio Medina, Jorge García, Jaime Gil, Ricardo Nunes, Héctor
Núñez, Maximiliano Ramos, Jorge Luis Lago y Manuel Nasco. La bailarina y
su marido, Fernando, el director del Ballet, tenían que apurarse para
encontrar soluciones. Había que modificar el reparto de los roles,
adaptar la coreografía para llenar los huecos. El mismo Fernando Alonso
volvió a bailar, así como el director de escena. Y en el colmo del
ridículo, dos agentes de la Seguridad fueron alistados como figurantes.

Como pudo leerse al día siguiente en un artículo firmado por el
corresponsal en París del periódico conservador español ABC, otro
ballet, aún más extraño, se desplegó en los pasillos, las escaleras y
los bastidores del teatro de los Campos Elíseos: a pesar de todos los
esfuerzos de los organizadores por salvar las apariencias, como si nada
hubiese ocurrido, los agentes de la Seguridad cubana se posicionaban por
todas partes, para evitar que otros miembros del Ballet siguieran el
ejemplo de los "Diez".

Alicia y Fernando lo encararon del mejor modo. Habían aprendido en
Estados Unidos que, en cualquier circunstancia, the show must go on. A
lo que se agregaba una buena dosis de "espíritu combativo y
revolucionario" para enfrentar las dificultades causadas por los
"traidores" a la revolución. El Ballet, de alguna manera, mantuvo su
nivel. El público se mostró encantado, la crítica fue más que clemente,
y Alicia Alonso obtuvo a título personal el Grand Prix de la Ville de
París, así como el premio Anna Pavlova concedido por la Universidad de
la Danza.

Al día siguiente, el Ballet partió de la Ciudad Luz para continuar una
gira por países —Hungría, Polonia y Rumania— en los que nadie se
arriesgaría a fugarse. En definitiva, el choque provocado por la huída
de los "Diez" no eclipsaba el éxito de la primera estrella del Ballet
Nacional de Cuba y de su compañía. Esta extraña paradoja revelaba que el
objetivo buscado por Fidel Castro, cuando le propuso a Fernando y a
Alicia el reorganizar la compañía en 1959, se había alcanzado en parte:
esta, incluso cuando era herida en su mismo corazón, podía restaurar el
prestigio de una revolución que, sin embargo, resultaba bastante repugnante.

Antes de abandonar París, Alicia Alonso posó para una foto en la
explanada de Trocadero, rodeada por las intérpretes francesas más
célebres de Giselle. Hacía frío y había hecho recoger con una cinta su
viejo abrigo de piel, para que pareciera a la moda. Se imponía disimular
la pobreza comunista y honrar su estatus de diva "glamour". Pero el
detalle más fino no era este: se esmeraba sobre todo para que no se
notaran sus ojos aún hinchados por las lágrimas de la noche anterior,
por el golpe de haber sido abandonada por sus bailarines.

Este artículo es versión de un capítulo del libro de Isis Wirth (en
colaboración con Jean-François Bouthors) La Ballerine et El Comandante.
L' histoire secrète du Ballet de Cuba (François Bourin Éditeur, París,
2013).

http://www.diariodecuba.com/cultura/1364763335_2560.html

Aruca no viajó a las calderas del infierno

Aruca no viajó a las calderas del infierno
Lunes, Abril 1, 2013 | Por Osmar Laffita Rojas

LA HABANA, Cuba, abril, www.cubanet.org -Para el régimen cubano hay
difuntos y "difuntos". Si el fallecido formaba parte de la comunidad de
exiliados —en el caso de que se decida a dar a conocer una semblanza de
su vida-, se aplica de manera rigurosa el doble rasero informativo,
porque siempre hay hechos que el gobierno está interesado en que no sean
conocidos o recordados por el pueblo.

Esta burda manipulación ocurrió con el obituario incompleto de Francisco
González Aruca, publicado por el periódico Granma, el pasado 12 de
marzo. Seis días después de su entierro fue que el pueblo cubano pudo
conocer del fallecimiento, a los 72 años, de González Aruca, en la
ciudad de Denver, Colorado, Estados Unidos, donde residía.

En dicha información, se hace un resumen de las actividades del difunto
durante los años que vivió en Washington, en los que desarrolló fuertes
vínculos políticos y comerciales con el régimen de La Habana.

Aruca fue integrante del equipo editor de la desaparecida revista
Areito, que propugnaba el acercamiento con el gobierno cubano. A finales
de los años 70, fundó la compañía Mar Azul, de vuelos charter a Cuba. A
mediados de la década de los 80, se trasladó a Miami para atender
directamente sus negocios. A inicios de los años 90, fundó la emisora
Radio Progreso Alternativa.

En la nota de Granma se destaca que el extinto fue un fuerte crítico "de
la política hostil y terrorista de la mafia anticubana y se pronunció
contra el bloqueo y otras medidas políticas y económicas dispuestas por
los gobiernos norteamericanos". La información de Granma omitió que
Aruca se había fugado de la prisión de La Cabaña, a principios de la
década del 60, cuando cumplía una condena de 30 años, por conspirar
contra el régimen en un grupo católico clandestino.

Aruca se refugió en la embajada de Brasil en La Habana, en la que
permaneció 18 meses, hasta que recibió el salvoconducto para abandonar
el país. La esposa del embajador brasileño gestionó su salida con el
entonces comandante Raúl Castro.

Aruca llegó a Miami poco antes de la Crisis de los Misiles. A finales de
los 70, formó parte de los grupos que defendían el acercamiento a Cuba.
Fue uno de los exiliados que en 1978 vinieron a La Habana y participaron
en el primer diálogo con el gobierno de la isla.

La mayoría de los cubanos exiliados son víctimas de los
desproporcionados ataques del régimen de La Habana, en los que priman
las descalificaciones, las exclusiones y las injurias. Los integrantes
de las diversas organizaciones del exilio son tildados de traidores y
vendepatrias. A algunos miembros de esas organizaciones que han
fallecido recientemente, la prensa oficial los ha demonizado o sumergido
en el olvido.

Pero en el caso de Aruca fue totalmente distinto. Tal parece que la
dictadura tiene arrendada una parte del reino de los cielos, adonde
envía para su descanso eterno a aquellos que durante su permanencia en
el exilio estuvieron a su servicio.

Tal vez por eso Aruca fue presentado como un cubano totalmente impoluto,
que merece respeto y reconocimiento. A los otros, los que nunca se
prestaron a su despreciable juego, las autoridades los envían
directamente a las calderas del infierno, para que nadie se acuerde más
de ellos.

ramsetgandhi@yahoo.com

http://www.cubanet.org/articulos/aruca-no-viajo-a-las-calderas-del-infierno/

Ruleta rusa, sin decir que es rusa

Ruleta rusa, sin decir que es rusa
Lunes, Abril 1, 2013 | Por Camilo Ernesto Olivera Peidro

LA HABANA, Cuba, abril, www.cubanet.org -El comentario general en las
calles de La Habana, durante los últimos días del pasado año, fue
aproximadamente este: "El 2012 se fue en blanco y el 2013 viene caliente".

Hay expectativa y miedo con respecto al futuro inmediato, ese que
implica directamente a las esperanzas y el bolsillo del cubano de a pie.

El Estado se está declarando en quiebra de un modo gradual pero obvio.
Cada reforma visibiliza un renglón de su abultado e histórico libro de
ineptitudes. Mientras tanto, la transición mental continúa su avance en
el inconsciente colectivo, como lógica premisa para la transición
política.

La ley del mercado se convierte en la más eficaz herramienta para el
gradual desmontaje de medio siglo de castrismo. Se acabó la diversión,
llego la guadaña y mandó a parar. La mayoría de los "históricos" la
están viendo venir, fría, impersonal e inevitable en las manos de su
muerte política. Para un régimen totalitario marchar hacia la apertura
económica es como plantar en su cabeza un revólver y jugar a la ruleta
rusa, sin decir que es rusa.

Pero hay pocas opciones y también poco tiempo. Siempre cabe la
posibilidad de que la bala delante del percutor sea de salva. Si alguien
todavía no se enteró de que "Papá Estado" le quitó la escalera y lo dejó
agarrado de la brocha, que por su bien despierte y trate de amortiguar
la caída.

Al pie de nuestro árbol de los deseos, los cubanos sumamos anhelos y
temores. Cada cual formula uno o varios sueños de su cosecha personal.
El que trabaja sin descanso buscando el sostén suyo y de su familia,
ruega que no le falte salud y suerte mientras pide el respiro de un poco
de prosperidad.

El gerente pide que no le descubran el desfalco que sostiene su precaria
bonanza. El jugador de la "bolita" sueña con lograr un "parlé" y así
recuperar el dinero y el tiempo perdidos. La madre pide lo mejor para
sus hijos. Una hermosa chica pide un "Yuma"(extranjero) que la saque de
la pobreza y del país. El dueño de un pequeño negocio ruega que un rayo
parta por la mitad al inspector que lo extorsiona. Un comunista reza por
el regreso de la "época feliz", mientras busca algo servible en el
basurero de su historia. Un "disponible" (cesante) siente el vértigo de
la libertad, aunque todavía el grillete le aprisiona el tobillo.

Todos hacen y esperan. Todos, cada cual a su manera y desde su pedacito,
quieren otro país, porque este no es el que soñaron sus padres y tampoco
es el que quieren para sus hijos. A medio camino entre el árbol de los
deseos y el muro de las lamentaciones, transcurre la vida de la mayoría.

El muro de las lamentaciones lleva la marca de los años transcurridos y
las lágrimas por tantos muertos en nuestra historia de violencia y con
tantos desaparecidos en el mar. En silencio, cada cual llega a su muro y
lo raspa con una llave, marcando un surco tras otro, con la esperanza de
atravesarlo y ver la luz. Nadie se atreve a golpearlo, porque tiene
miedo de ser, a su vez, golpeado. Sabemos que el muro se tambalea, que
está cada vez más decrépito, y que solamente lo sostienen nuestra
desidia y nuestro miedo. Cada año, la deuda con nuestros deseos y
anhelos es mayor, y también es mayor la probabilidad de que se derrumbe
el muro.

"A lo mejor para el año que viene se extingue el quebranto y la sonrisa
dará luz a rostros que en sombras se tienen", suena la voz del sonero
Isaac Delgado en la distancia de hace casi veinte años. Ahora, los de
entonces, ya no somos los mismos. Hay hambre de luz acumulada. Hay
mentes, corazones y brazos dispuestos a crear riquezas. Pero crearlas no
para alimentar la megalomanía "internacionalista" de un sátrapa demente,
sino para legar un país mejor a los que están por nacer.

http://www.cubanet.org/articulos/ruleta-rusa-sin-decir-que-es-rusa/

Violencia intrafamiliar, otra asignatura pendiente

Violencia intrafamiliar, otra asignatura pendiente
Lunes, Abril 1, 2013 | Por Juan Antonio Madrazo Luna

LA HABANA, Cuba, abril, www.cubanet.org -El patriarcado, la homofobia,
el racismo y la violencia intrafamiliar son algunos de los ejes de la
violencia que, en la sociedad cubana, descansan sobre bases ideológicas.

Aquí no existe ley alguna contra la violencia. Mientras el mundo dispone
de programas de entrenamientos contra hombres envenenados, aquí el
sistema educacional no cuenta con personal calificado para escuchar al
otro, y el abuso de poder, por parte de muchos profesores, es una realidad.

El personal de la Salud no está capacitado para brindar asistencia a
víctimas de la violencia doméstica, ni para identificar diversas formas
de la misma. Es notable la ausencia de asistencia especializada a
víctimas y de medidas que regulen su protección. Los medios tampoco
cuentan con una pedagogía audiovisual diseñada para desmontar el fenómeno.

Según comenta la ensayista Zaida Capote, aún la sociedad cubana no
cuenta con un decreto legal que condene la violencia, y los medios de
comunicación audiovisual no tienen conciencia sobre tal hecho, aunque de
vez en cuando aparecen campañas en la televisión, pero por lo general
esto ocurre cuando son pagadas por alguna ONG. No hay política de
prevención para frenar la violencia.

El machismo y la homofobia son comportamientos naturalizados y el
silencio también es una forma brutal de violencia, particularmente el
silencio que ignora, humilla y descalifica al otro desde el
emplazamiento político. La Violencia de Estado es un conflicto que
muchos ciudadanos asumen como algo legal en nombre de la soberanía y los
intereses del pueblo.

En nombre de esa violencia que ha sido convertida en una ecuación
distinguida, se han reprimido los lazos afectivos, los amores disidentes
y las sexualidades alternativas, se parametraron a muchos intelectuales
y artistas por pensar diferente, y el acto de repudio fue incorporado
como política normativa de contención ante lo diverso.

La llamada violencia revolucionaria y la obsesión por controlar el
ejercicio del pensamiento, son relaciones marcadas y construidas por el
poder, que se cree superior. Aún recuerdo como en nombre de esa
violencia revolucionaria, fueron humilladas las poetisas María Elena
Cruz Varela y Carilda Oliver Labra; la primera, arrastrada por
fundamentalistas que le hicieron tragar sus versos, la otra recibiría
también una paliza, por lo cual ninguno de los miembros de la Unión
Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) asumió la protesta
pública, como no lo hicieron cuando el narrador Ángel Santiesteban
fuera golpeado salvajemente por traspasar los límites normativos.

También, la narrativa de la violencia de los años 60 y 70, calificada
por el ensayista Alberto Garrandés como un sendero corto y accidentado
de la literatura en Cuba, se convirtió en un dispositivo para intentar
desmontar y sustituir la edad de oro de la República, en las letras, por
literatura de consignas.

En cuanto a la violencia intrafamiliar, existe una cultura de la no
denuncia en cuanto a la misma. Es un conflicto que va ganando espacio en
los últimos años, particularmente el maltrato infantil, en el cual el
incesto ha asomado su sucia cara. No hay respuesta jurídica para los
altos índices de violencia intrafamiliar que hoy se registran, son
muchos los vacíos jurídicos que normalizan que no haya una legislación
específica.

Hoy, las vidas de muchísimas mujeres están cruzadas por este mal, y
desde fenómenos como la estética del reggaetón, la violencia se
amplifica y es bienvenida. Ahí están las canciones de Patty White,
Chocolate y Osmany García, coreadas por miles de jóvenes.

Urge la movilización de la sociedad cubana para desmontar todos los
ejercicios posibles de la violencia. Solo desde la ciudadanía está el
compromiso de que no quede anclada como una asignatura pendiente más.

madrazoluna@gmail.com

http://www.cubanet.org/articulos/violencia-intrafamiliar-otra-asignatura-pendiente/

20 años de trabajo = 3 bolsas de cemento

20 años de trabajo = 3 bolsas de cemento
Lunes, Abril 1, 2013 | Por David Canela Piña

LA HABANA, Cuba, marzo, www.cubanet.org -La Empresa de
Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) –única compañía, gubernamental, que
brinda servicios de telefonía fija–, acaba de anunciar que a partir del
1ro de abril "los equipos telefónicos que hayan sido instalados por
ETECSA" pasarán a ser propiedad de los usuarios. Y a continuación,
cuando uno espera un listado de los nuevos derechos y oportunidades,
viene el jarrito de agua fría: "En consecuencia, desde ese momento,
usted deberá asumir los gastos de reparaciones de dicho equipo en pesos
cubanos (CUP), durante el tiempo que la empresa disponga de las partes y
piezas" de los aparatos.

Este ligero "perfeccionamiento" es una nueva declaración del
"arréglatelas como puedas, y cuando nosotros podamos", o sea, cuando "el
país tenga los recursos necesarios y disponibles para…" (bla bla bla).
Aunque todo no es tan malo, ya que se puede tener un chance: "En el caso
de que la empresa declare no reparable su equipo, usted tendrá el
derecho de comprar, por única vez, un teléfono al precio de 60.00 pesos
cubanos". ¡Ay, qué felicidad! Por una vez, me puedo ahorrar unos
"kilitos". Seguro que próximamente anunciarán cuánto va a costar el
segundo y el tercer teléfonos, cuando haya que sustituirlos.

Esa medida se pone en el contexto de una política de recortes a los
subsidios, que tan metódicamente ha venido aplicando el gobierno de Raúl
Castro. Por tanto, se especifica en la nota que "esta acción contribuye
a la eliminación de gratuidades, aunque se mantienen subsidiados los
precios en CUP asociados a la comercialización y reparación de los
equipos telefónicos". Y para más información, "llame al 118, servicio de
Información Comercial".

Desde que Raúl Castro asumiera oficialmente los máximos poderes del
Estado, ha ido desembarazándose, poco a poco, de algunos lastres
económicos ­–como por ejemplo, de más de un millón de trabajadores
improductivos, los cuales producían (¡oh, aporía socialista sobre la
abundancia equitativa!) quién sabe qué cosa en las instituciones del
Estado. Sin embargo, las medidas de liberalización de la economía siguen
cayendo a cuenta gotas. Y de los derechos civiles, para qué hablar: lo
más que se ha logrado es una hosca permisibilidad. Ahora, el último
grito de las reformas es: "¡Salgan todos (los que puedan); pero regresen
cargados de dinero! ¡Y no se olviden de enviar remesas!". Aunque dejar
que muchos disidentes viajen puede ser una forma de limpiar un prestigio
político que ostentaba muy poca credibilidad a nivel internacional, y
quizás, de rebote, hasta pueda traer nueva fuentes de inversión.

Vista a vuelo de pájaro, puede advertirse una tendencia "feudalista" en
las políticas económicas actuales. El gobierno, soberano absoluto de las
leyes y los recursos del Estado, y de los bienes inmuebles más valiosos,
se dedica a cobrar gabelas sobre todos los productos que vende en las
tiendas de divisa, y a alquilar algunos bienes raíces, con grandes tasas
de renta. ¿Su interés mayor? Recaudar más dinero a través de los
impuestos, y seguir manteniendo el control político.

Los productos subsidiados de la libreta de abastecimientos han ido
menguando, aunque no han desaparecido totalmente, ya que sería un trauma
"psicológico" para la sociedad cubana, y además económico para muchas
familias pobres, sobre todo las de los ancianos que viven de su magra
pensión. También se ha liberado la venta de los productos de la
construcción; y así, tres bolsas de cemento pueden costar el equivalente
a una jubilación de más veinte años de trabajo.

Los subsidios estatales se desmoronan, y muchos negocios particulares
prosperan. Aunque lo peor es no saber si mañana el capital que se vaya
acumulando en las arcas privadas será declarado "ilegal", o "ilícito".
¿Pero dónde están esas leyes, sino en los dedos de los gobernantes, que
se mueven de acuerdo con su veleidosa conveniencia?

Lo más probable es que muchos productos y servicios sigan siendo
"liberados"; pero mientras los bienes económicos sean más libres que los
ciudadanos, seremos hojas sueltas en medio de los vientos políticos. Y
mientras se liberen más los bienes y servicios, a fin de que los regule
la ley de oferta y demanda, pero no así las fuerzas productivas
endógenas –que serán estimuladas y retroalimentadas por la riqueza que
genere su trabajo– la carestía de la vida no sólo irá en ascenso, sino
que muchos cubanos, olvidados por el socialismo paternal, serán más pobres.

http://www.cubanet.org/articulos/20-anos-de-trabajo-3-bolsas-de-cemento/

El régimen impide ir a misa a más de 20 Damas de Blanco en el Domingo de Resurrección

Represión

El régimen impide ir a misa a más de 20 Damas de Blanco en el Domingo de
Resurrección
DDC | La Habana | 31 Mar 2013 - 9:06 pm.

El grupo de mujeres cumple 10 años.

Al menos 23 Damas de Blanco estuvieron detenidas temporalmente hoy en
Santiago de Cuba para impedirles llegar al Santuario de El Cobre,
informaron activistas de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU). No
obstante, 43 lograron asistir a misa en este Domingo de Resurrección.

"Ellos (las autoridades) están muy asustados", dijo el disidente Ovidio
Martín Castellanos. "El crecimiento de las Damas de Blanco (…) ocurre
día tras día", aseguró.

El grupo de mujeres, surgido tras la oleada represiva que en 2003 envió
a prisión a 75 opositores, llegó este sábado a su décimo aniversario.

Según Radio Martí, unas 50 mujeres asistieron a misa en la Iglesia de
Santa Rita, en La Habana, y luego caminaron por la Quinta Avenida
portando una imagen de su fallecida líder Laura Pollán.

En Matanzas unas 40 mujeres acudieron a las iglesias locales.

Son "diez años de estar en las calles, de estar en esta Quinta Avenida
exigiendo la libertad de los presos políticos al Gobierno de Cuba", dijo
Laura Labrada, hija de Pollán.

Labrada se declaró además "orgullosa" de que la actual líder del grupo,
Berta Soler, se encuentre en Europa "denunciando la represión, las
golpizas que nosotras, mujeres pacíficas, mujeres no violentas recibimos
por parte de la dictadura de los Castro".

"Somos mujeres que salieron a pedir pacíficamente la libertad de sus
seres queridos cuando el régimen castrista descabezó la vivienda de 75
familias, llevando a hombres y a una mujer a prisión", afirmó por su
parte Soler. "Pese a la represión, hemos crecido en todas las provincias
donde tenemos delegaciones", aseguró.

Tras la liberación de los 75 —que en su mayoría fueron enviados al
exilio— las Damas de Blanco, Premio Sajarov 2005 del Parlamento Europeo,
decidieron continuar en las calles exigiendo el respeto a los derechos
humanos.

"Somos mujeres pacíficas, mujeres dignas, con principios y
concientizadas con la lucha por una Cuba nueva", indicó Soler

El grupo, que ha recibido numerosos reconocimientos, está propuesto para
el Nobel de la Paz.

http://www.diariodecuba.com/derechos-humanos/1364760395_2559.html

Será Díaz-Canel otro Dorticós?

¿Será Díaz-Canel otro Dorticós?
Roberto Álvarez Quiñones | Los Ángeles | 1 Abr 2013 - 2:25 am.

Raúl Castro podría no llegar a 2018. Si tal cosa sucediese, por primera
vez el jefe del Gobierno y el del ejército no sería el líder del PCC.

Hay razones para pensar que el nuevo primer vicepresidente de Cuba,
Miguel Díaz-Canel, podría a mediano plazo parecerse no a Mijail
Gorbachov, como quisieran algunos con gran optimismo, sino a Osvaldo
Dorticós, quien fuera presidente cubano de mentiritas entre 1959 y 1976.

Entre las varias razones para creer tal cosa está el anuncio hecho por
Raúl Castro en febrero pasado (al ser ratificado como Presidente del
Consejo de Estado) de que se harán modificaciones a la Constitución.

Salvo referirse a poner un límite de 10 años para ejercer cargos
públicos y también un máximo de edad, el dictador no dio pista alguna
sobre qué otros cambios serán efectuados en la única Carta Magna
marxista-leninista del hemisferio occidental. No hay que ser muy
perspicaz para percibir que esas posibles enmiendas parecen apuntar a
Díaz-Canel.

Y es que, de faltar Raúl (por muerte o enfermedad) antes de 2018, este
civil que no forma parte de la exclusiva élite militar que dirige el
país sería el nuevo Jefe de Estado, Comandante en Jefe de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias (FAR), y Jefe del Gobierno, todo a la vez, como
estipula la Ley de Leyes, pero sin ser el Primer Secretario del Partido
Comunista de Cuba (PCC) —el "número uno" de la nación según la
Constitución—, que le correspondería al Segundo Secretario, José Ramón
Machado Ventura.

O sea, Díaz-Canel no sería el dictador constitucional, pero sí lo sería
de hecho al convertirse en jefe máximo de los tres ejércitos de la Isla,
la aviación, la marina de guerra, la Seguridad del Estado y todas las
fuerzas represivas; y presidente con poderes ejecutivos reales. Eso
sobrepasaría con mucho su actual condición de "número dos" del Gobierno
(no del país), en la que lo situó el general Castro para hacer creer que
se avanza hacia la renovación de la cúpula dirigente, y para disimular
el tufo castrense del régimen.

Como en cualquier autocracia militar, en Cuba el jerarca más poderoso es
el Comandante en Jefe, no importa lo que formalmente diga la Carta
Magna. Fidel y Raúl han sido los "hombres fuertes", más que por ser los
jefes del partido, por ser los jefes militares indiscutidos.

Lo que pasa es que hasta ahora ambos cargos han sido monopolizados por
una sola persona. Ahí radica el problema "técnico" que se presentaría
con Díaz-Canel, de faltar Raúl, o con posterioridad a 2018. La
Constitución socialista fue impuesta por Fidel en 1976, cuando él era
joven y se visualizaba a sí mismo por décadas a cargo de todos los
poderes de la nación además del militar, cual cónsul romano. Pero hoy el
caudillo, enfermo y retirado, se acerca a los 90 años y su sucesor
cumplirá 82 en junio.

Por ley de vida, el general Castro podría no llegar a 2018. Si eso
sucediese, Díaz-Canel sería el sucesor, pero por primera vez el jefe del
Gobierno y comandante supremo no sería el líder del PCC.

¿Estaría dispuesta la junta militar a destituir a Machado Ventura,
designar en su lugar a Díaz-Canel y ungirlo graciosamente como nuevo
dictador, por encima de generales y comandantes con cicatrices en el
cuerpo y experiencia en los campos de batalla de Angola, Etiopía, Siria,
Argelia, Congo, Guinea Bissau y Nicaragua, aún "jóvenes" sexagenarios o
septuagenarios?

Habría que verlo para creerlo. Es más realista pensar que la cúpula
militar colocaría como Primer Secretario del partido y nuevo "líder de
la revolución" a uno de los suyos. Y de permitirse que el presidente
fuese Díaz-Canel, ello sería una fachada para la exportación. Estaría
maniatado, pero el carácter ornamental del nuevo "mandatario" se haría
tan evidente que socavaría la imagen de civilidad institucional que el
régimen vende al mundo.

Repartir el pastel

Por eso son de esperarse cambios a la Constitución. Estos podrían ser
parecidos a los de la Unión Soviética en 1964 tras la destitución de
Nikita Kruschev, quien era el Secretario General del Partido Comunista y
Comandante en Jefe de las fuerzas armadas, y jefe del Gobierno (Primer
Ministro) con poderes ejecutivos omnímodos.

Mediante una "troika" se repartieron el pastel para que nadie tuviera
los poderes de monarca absoluto que tuvo sobre todo Stalin. En el caso
de Cuba, tal repartición podría ser diseñada con tiempo por los propios
hermanos Castro, para que nadie más pueda gozar de la omnipotencia
feudal que ellos tuvieron durante más de medio siglo.

En Moscú, Leonid Brezhnev sustituyó a Kruschev como Secretario General
del partido y jefe militar supremo. Como jefe de Gobierno quedó Alexei
Kosyguin, y Anastas Mikoyan pasó a ser jefe de Estado como Presidente
del Presidium del Soviet Supremo (Consejo de Estado), ambos con poderes
limitados.

En Cuba, podrían igualmente pasar la comandancia de las FAR al jefe del
PCC, o crear un cargo especial como en China, donde el Comandante en
Jefe es el presidente de la Comisión Militar Central de la República
(CMC), al mando de 2.5 millones de hombres. En Beijing la jefatura de la
CMC usualmente la ostenta el jefe del Partido Comunista, pero Deng
Xiaoping, luego de retirarse en 1987 como Secretario General del
partido, la siguió presidiendo.

Sin embargo, podría ocurrir que no haya modificaciones constitucionales
y todo quedase igual. Entonces las posibilidades de Díaz-Canel de ser
Presidente y Comandante en Jefe serían remotas. Lo mismo antes de 2018
que después. Y en caso de serlo se parecería más al presidente Manuel
Urrutia en enero y febrero de 1959, que a Dorticós.

Urrutia tenía poder ejecutivo, pero era Fidel Castro quien gobernaba
desde su residencia de Cojímar como Comandante en Jefe del Ejército
Rebelde, pese a que no tenía cargo gubernamental alguno. Dorticós, en
cambio, nunca tuvo oficialmente poder ejecutivo. El 7 de febrero de
1959, nueve días antes de destituir a José Miró Cardona y asumir como
primer ministro, Castro redactó e impuso la llamada "Ley Fundamental",
que dejó sin efecto la Constitución de 1940.

Con aquel golpe de Estado "legal" Castro convirtió la figura del Primer
Ministro en Jefe del Gobierno, por encima del Presidente de la
República; abolió el Congreso y pasó al Consejo de Ministros la facultad
de redactar y promulgar las leyes. Castro concentró en sus manos todos
los poderes, aunque "provisionalmente". Al tomar posesión como Primer
Ministro, el 16 de febrero de 1959, dijo: "No me importa ningún cargo
público, no me interesa el poder".

El Presidente de la República devino Jefe de Estado de cartón. Un cargo
apenas protocolar con la misión de recibir las cartas credenciales de
los embajadores y representar a Cuba internacionalmente. A partir de
entonces, con el clásico humor criollo, a Urrutia la gente lo llamaba
"cuchara", porque "ni pincha ni corta". Cinco meses después Fidel obligó
a Urrutia a renunciar y nombró a Dorticós en su lugar.

Como en política casi nunca sucede lo pronosticado y en Cuba además
puede pasar cualquier cosa, podrían presentarse escenarios
sorprendentes, muy distintos a los que hoy se pueden vislumbrar.

No obstante, sea cual sea el futuro cubano, lo que sabemos hoy es que
Díaz-Canel, por ahora, no tiene pedigree castrista suficiente para ser
dictador, y sí el necesario para emular con Dorticós, Urrutia, o Mikoyan.

http://www.diariodecuba.com/cuba/1364779554_2562.html

El cubano de a pie, la verdadera cara de la "Revolución"

Educación, Cambios, Economía

El cubano de a pie, la verdadera cara de la "Revolución"

¿Cuantos cubanos de a pie pueden aspirar a que sus hijos se gradúen de
relaciones internacionales, hotelería y turismo, del Instituto Superior
de Arte o ciencias? Pocos, muy pocos
Diego Alberto Cairo, La Habana | 01/04/2013 10:02 am

"El cubano de a pie", es una expresión que escuché en alguna parte y me
resultó tan reveladora que desde entonces no puedo prescindir de ella.
Precisamente porque somos la mayoría es muy sencillo hacerse una idea de
quienes somos y como vivimos, o mal vivimos que sería la expresión correcta.

Pero hay muchos tipos de cubanos, lo que pasa es que comparados con los
cubanos de a pie son muy pocos. Si mañana se organizan elecciones libres
en Cuba, el candidato que cuente con el apoyo de este sector social
ganaría por aplastante mayoría. Lo curioso es que no tenemos voz ni voto
y hemos sido silenciados por esas minorías que ostentan el poder. Pero
eso no tiene nada de raro, es una ley universal y cuando esa ley se
rompe surgen las revoluciones.

En Cuba el poder se ejerce autoritariamente por un líder histórico
siempre de apellido Castro, una docena de vejestorios y los jerarcas del
Partido que les hacen la pelota a los viejitos. En esto me baso para
hablar mal y pensar aún peor de la "Involución cubana". No es un
problema de opinión política, ni de lucha de clases, ni siquiera de
libertad de expresión, es un problema personal.

Cuando el dinero y la comida no me alcanzan para llegar a fin de mes,
cuando los funcionarios públicos me maltratan y los agentes del
ministerio me humillan en el transporte público, exigiéndome que les
enseñe la ropa sucia y el pomo de agua hervida que llevo en mi mochila
repleta de la basura con la que ellos me han condenado a "sobrevivir",
no puedo sentir otra cosa que un odio visceral profundo alojado en cada
fibra de mi alma. Sí, para mi es un problema bastante personal. Pero
esas no son todas mis razones, apenas comienzo.

Aclarado esto podemos avanzar al tema central, "el cubano de a pie".
Como señala la expresión estamos hablando de una clase social
desprovista de medios de transporte automotor, así que dependen del
pésimo transporte público, las bicicletas en todas sus formas y
variantes, el chance, la suelas de sus zapatos y en el mejor de los
casos diez pesos en la mano para cubrir la distancia en un viejo carro
americano de petróleo remotorizado y siempre sucio. Claro esos somos los
hijos de la ciudad, porque los del campo se mueven en cualquier cosa que
tenga ruedas, camiones de ganado, carretas, trenes de carga y
chivichanas. Se imagina usted que tal le asentaría a Díaz-Canel
desprenderse del pico de una loma con una chivichana cargada con tres
sacos de carbón y sorpresivamente se encuentre en una curva con una
guarandinga y par de baches, seguro que tenemos que convocar a
"elecciones". ¿Le parece un chiste? No lo es para muchos padres de
familia en la zona oriental de la Isla que se juegan la vida todos los
días para ganarse cuatro pesos.

El cubano de a pie nunca puede tener una agenda muy apretada, necesita
un día o dos para realizar una gestión por sencilla que sea. De las ocho
horas laborables que tiene un día en la práctica solo se trabajan cuatro
así que "si no resuelves hoy, ven mañana por aquí a ver que podemos
hacer". Luego de lidiar por horas con el tema del transporte y otras
tantas en largas colas, al fin tienes la oportunidad de resolver tu
problema ante un funcionario público deprimido y siempre armado con el
poderoso escudo de la burocracia socialista. Pero no te queda más
remedio que aguantarte y poner tu mejor cara si es que deseas resolver
tu problema antes del fin de año o los meses de verano cuando todo se
paraliza. Diciembre, julio y agosto son como los viernes, sábados y
domingos o como las oficinas antes de las nueve, al medio día y después
de las tres. "Espere un rato, ya se fue o está reunido".

Si un cubano de a pie necesita recibir atención médica y no es de vida o
muerte lo primero que debe hacer es acudir a su red de socios y amigos
indagando el nombre del especialista que necesita. Luego busca una
recomendación y finalmente se presenta ante el médico en su consulta o
en su domicilio para concertar una cita. Si tiene suerte encuentra un
alma piadosa que se ocupará de su mal sin mayores intereses que el de
ayudar a un amigo de su amigo, pero frecuentemente se produce un
intercambio de bienes o como se dice en la calle, "tuve una atención con
el doctor". Esto garantiza que el paciente pueda acudir al médico en el
futuro sin volver a movilizar su red de socios o incluso recomendar a
otros familiares y amigos por su cuenta. Violar este proceso de
negociación significa dar un salto de fe al vacío. El resultado son
horas y horas en largas colas, malos diagnósticos, tratamientos
ineficaces, dolor y muchas veces la muerte por negligencia. Es una
tradición en los hospitales y farmacias mantener "una reservita de
medicamentos y equipos médicos para una emergencia". Por emergencia se
entiende a un paciente que tenga una relación especial con el galeno. A
los desafortunados que no califican dentro de ese término les espera un
futuro incierto.

Meses en una lista de espera antes de recibir una cirugía. Horas de
dolor en un cuerpo de guardia sin acceso a un analgésico. Ambulancias
que nunca llegan porque están rotas o no tienen combustible mientras el
paciente ve peligrar su vida arrojado sobre la camilla de un maltrecho
policlínico. Enfermeras sin equipos estériles, dentistas sin anestesia,
laboratorios sin reactivos. Hospitales donde los pacientes están
hacinados, las comidas son mal elaboradas a conciencia y los
medicamentos no son suministrados para negociarlos en el mercado negro.
¿Ha estado usted en los baños del Calixto García? Yo sí y apestan. El
infierno tiene muchos nombres pero no es Almejeira, CIMED o La Pradera.

El cubano de a pie solo tiene una esperanza y son sus hijos. Sueñan que
algún día puedan vivir mejor que ellos. Por eso luchan cuatro pesos como
sea para que los más jóvenes puedan estudiar y hacerse personas. Aún
tenemos la ingenua sensación que si son inteligentes y alcanzan una
buena profesión les irá bien en la vida. Claro esa sensación muere tan
pronto salen los resultados de las pruebas de ingreso a la universidad.
Ese día el cubano de a pié descubre que su hijo por inteligente que sea
no puede competir con los tutores particulares de su compañero de aula y
tiene que conformarse con ir para el pedagógico o ciencias
agropecuarias. Pero si el muchacho es de esos brillantes como el sol y
se impone ante las enormes desventajas llega al primer año de la carrera
para descubrir que necesita, ropas y zapatos nuevos, una ración de
alimentos diaria porque la que le dan en el comedor no le alcanza para
pensar en otra cosa que no sea el hambre que sufre. Necesita por lo
bajito cien pesos a la semana para cubrir el transporte y alguna
salidita ocasional con la novia, necesita un ordenador personal,
preferiblemente una laptop porque casi todo el material de estudio viene
en digital. Privarse de todo esto lo mete en el más terrible y oscuro
ostracismo. Si llega al tercer año es un verdadero milagro. ¿Cuantos
cubanos de a pie pueden aspirar a que sus hijos se gradúen de relaciones
internacionales, hotelería y turismo, del Instituto Superior de Arte o
ciencias? Pocos, muy pocos y si lo consiguen descubren que el único modo
de prosperar radica en su red de influencias para obtener un buen puesto
laboral y esas no están a su alcance. Así que su talentoso muchacho
tendrá que aprender a sobrevivir con un salario miserable que no
compensará ni en diez años lo que invirtió en su carrera. Pero lo peor
de todo es que a partir de ese momento es un esclavo de régimen que
dispondrá de él como mejor le plazca por dos años y ni pensar en buscar
su futuro en otras tierras, ya que sus estudios solo tendrán validez en
el territorio nacional. Brillantes estudiantes condenados a carreras
mediocres.

No necesito gráficos ni números para demostrar que la movilidad social
en Cuba es una de las peores del mundo y la meritocracia un término
desconocido. El que escribe estas palabras es la prueba viviente del
fracaso que es el sistema educacional cubano. Sí, para mi la ruina de la
nación cubana, empobrecida y humillada bajo la bota de la "Revolución"
es un problema personal del que no puedo opinar con la sangre fría,
porque nada de lo que escribo me es ajeno.

http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/el-cubano-de-a-pie-la-verdadera-cara-de-la-revolucion-283672

Entrevista a William Navarrete

Literatura, Exilio, Disidencia

Entrevista a William Navarrete

"No hay nada más parecido a un castrista visceral que un castrista
visceral arrepentido"
Félix Luis Viera, México DF | 01/04/2013 9:41 am

William Navarrete (Cuba, 1968), historiador del arte, poeta, ensayista y
novelista, también incursiona en el periodismo escribiendo para revistas
y periódicos como El Nuevo Herald en el que colabora desde hace 14 años.
Defensor de la causa para la democracia en su país natal, adonde no ha
vuelto desde que se exiliara en Francia hace 20 años, a lo largo de una
década ha organizado decenas de presentaciones de artistas e
intelectuales en la capital francesa y coordinado varias antologías,
como la del Centenario de la República Cubana, la de homenaje a Lezama
Lima o la de poetas cubanos contemporáneos en París. En la actualidad
administra dos blogs cuyas temáticas, entre otras, abordan el arte y la
literatura de la Isla y la situación política que se vive en esta.

Cubaencuentro lo entrevista sobre varios de los temas más actuales de la
Cuba de hoy y acerca de su más reciente obra, La danse des millions,
novela publicada recientemente en el país galo.

¿Cómo ven desde Francia los "cambios" en la política del régimen castrista?

William Navarrete (WN): Hay franceses que me preguntan sobre esos
cambios. Es la idea que tienen porque así ha sido abordado por la prensa
aquí. Es cierto: hay cosas que han cambiado. No solo en Cuba, sino en
cualquier lugar del mundo. Donde quiera ha habido siempre cambios.
Cuando yo vivía en Cuba era ilegal tener dólares. Después de mi salida
el dólar se convirtió prácticamente en la moneda nacional hasta que
inventaron el CUC. Eso, si se quiere, fue un cambio. Recientemente se
han abierto algunos espacios. La Iglesia católica, por ejemplo, parece
vivir una especie de luna de miel con el régimen. La procesión de la
Virgen de la Caridad por toda la isla era impensable en la época en que
yo viví en Cuba. También despenalizaron el tema de la homosexualidad.
Por supuesto, esa "pink revolution" está muy bien pero no es un tema
prioritario con respecto a problemas que en realidad afectan a la gran
mayoría e incluso a esta minoría. Han flexibilizado ahora la entrada y
salida de los cubanos. Es evidente. Conozco a mucha gente que siendo
incluso "refugiados políticos" han vuelto de lo más campantes. En París
he visto que personas que enarbolan públicamente las banderolas de la
intransigencia anticastrista (para parafrasear desde esta orilla el
excelente artículo de Miriam Celaya) que frecuentan a esos que van y
vienen. Te voy a contar una anécdota. A fines de la década de 1990 había
un cubano que vivía ilegal en París desde hacía bastante tiempo. Entre
varios exiliados se le apoyó y aunque costó Dios y ayuda se logró que le
dieran el asilo político. A los cinco años de tener dicho asilo se las
ingenió para cambiar su estatus por el de residente en Francia, con lo
cual lo primero que hizo fue regresar a cada rato a Cuba. Hasta ahí me
parece muy bien que cada cual haga lo que la conciencia le dicte y lo
que estime pertinente. El problema es que algunos de los que gritan a
favor de la "pureza" lo siguen frecuentando y hasta van de bailoteo y
todo a un sitio que dirige el supuesto renegado. ¿Quién se atreve a
decirme que esto no es un cambio? Claro, frecuentan aquel sitio contando
con el factor que pocos conocen la historia porque ni muertos lo
reconocerían en público si el caso fuera conocido. Les va de su
prestigio de intransigentes.

Otra de las medidas es permitir ciertas actividades cuentrapropistas.
También dejar que los cubanos compren casas si tienen con qué y cómo
justificarlo, que entren en los hoteles que antes estaban reservados a
extranjeros, que se vuelvan a escuchar en la radio determinados
cantantes prohibidos. Nada de esto era posible hasta hace poco. Es más,
en la época en que yo viví en Cuba solo salían del país tres categorías
de personas: los que se iban definitivamente al exilio, los que formaban
parte de las delegaciones oficiales y quienes cumplían misiones
internacionalistas. O sea, salían solamente los deportados y los
colaboradores. Ahora, por lo que veo, sale todo el mundo. Tanto es así
que muchos exigen regresar. Esto me deja perplejo, pues
independientemente de las grandes limitaciones que existen en la Isla se
necesita bastante aplomo para soportar la cotidianeidad cubana sobre
todo si ya se ha probado otro estilo de vida en otras latitudes. Por
último, entre los cambios habrá que añadir aspectos que todos olvidan:
la higiene, la medicina y la educación nunca habían alcanzado índices
tan bajos. ¿Son o no también parte de los cambios?

¿Cómo ha sido observado el fenómeno de la nueva "ciberdisidencia" en el
exilio cubano en Francia y en la sociedad francesa en general? ¿Cuál es
su opinión personal?

WN: Es un fenómeno muy interesante que merece nuestra atención. Con los
cambios en la tecnología también ha habido cambios en la manera de
enfrentarse al monolitismo político oficial. Los extremos se tocan, como
ya sabemos. No hay nada más parecido a un castrista visceral que un
castrista visceral arrepentido. Sucede lo mismo que con los convertidos
a una nueva religión. Hay excepciones, como siempre. Lo que sucede es
que a antiguos castristas o simples oportunistas que fingieron serlo al
cambiar de discurso en el exilio se les olvidó mutar de grupo sanguíneo.
Tienen el castrismo tan profundamente inoculado en sus venas que sufren
de una especie de intoxicación "bactereocastrista" de por vida. Todo el
mundo se da cuenta excepto ellos. Castristas de larga trayectoria al fin
y al cabo, no le dan el beneficio de la duda a nadie. Se creen a veces
en campaña política y se proyectan, con esa típica egolatría heredada
también del régimen, en una hipotética tribuna desde la que se miran sus
propios ombligos de candidatos a parcelas (virtuales) de poder.

Es muy interesante (y hasta divertido) observar estas cosas. Como la
intransigencia la aprendieron allá saben lanzarse como fieras contra
cualquiera que disienta desde una perspectiva que no sea exactamente la
de ellos. No entienden que el problema no está en que muestren sus
desacuerdos con respecto a unos u otros, sino en que lo muestran en
términos y maneras similares a los de los cederistas y federadas en
pleno mitin de repudio. Dejan, la verdad, una imagen bastante lamentable
de ellos mismos y ayudan sin saberlo a que sus enemigos declarados ganen
cada vez más simpatizantes. Mientras más se intente lapidar a alguien
con este tipo de acto de repudio físico o verbal más apoyo obtendrá de
mi parte el lapidado.

Todo proyecto que tenga por objetivo crear espacios de libertad en Cuba
debe ser bienvenido. Lo que se hace desde diversos espacios de la
sociedad civil cubana debe ser siempre apoyado por todos. Ya habrá
tiempo para que cada cual defina sus fronteras. Ahora lo que cuenta es
lograr que la sociedad se vuelva plural y sea reconocida por el gobierno
como tal.

¿Y cómo circula este tipo de información en Francia?

WN: En Francia el nivel de información es bajo. La gente se entera de
qué pasa en Cuba cuando los diarios publican, de vez en cuando, una
noticia. Las nuevas leyes migratorias, la nominación de Miguel
Díaz-Canel, los brotes de cólera de los últimos tiempos, por ejemplo,
han aparecido en la prensa. Sin embargo, análisis serios, de contenido,
ha habido muy pocos en los últimos tiempos. Cuba vista desde aquí sigue
siendo un destino turístico. De vez en cuando a algún político francés
se le ocurre viajar a la Isla para ver qué posibilidades hay de realizar
inversiones. Hace apenas unos días la muy leída revista L' Express
publicó un reportaje titulado "Cuba: tímido regreso del lujo gracias a
las reformas económicas". Explicaba que había cubanos residentes en la
Isla que podían pagarse el lujo de un fin de semana en Varadero a 200
dólares la noche o que se convertían en miembros de un gimnasio que les
cuesta hasta mil dólares anuales. El reportero tuvo la precaución de
añadir que buena parte de esa burbuja se debe a las remesas familiares,
aunque reconoció también que a la riqueza generada por el
"cuentapropismo". Al final añade algo que yo o alguien que haya vivido
en Cuba y conozca el Código Penal lo deja pasar por alto. Dice
textualmente "La tímida reaparición del lujo no es por tanto
ostentatoria... Todos tienen presente el ejemplo de un vecino denunciado
por enriquecimiento ilícito". A buen entendedor...

¿Cómo es la relación de los cubanos exiliados en París?

WN: Exiliados propiamente dicho quedan muy pocos: la mayoría de los
cubanos que viven en Francia, incluso aquellos que llevaban más de tres
décadas, han regresado a Cuba al menos una vez. No digo que no haya,
sino que quedan pocos. Si te refieres más bien a la emigración entonces
vale decir que no existe centro hacia el que todos converjan. En la
década de 1990, hubo salas de baile, centros nocturnos e incluso
asociaciones culturales y políticas que reunían a muchos cubanos de
París. Hoy día creo que queda poco de eso. En provincias, por el
defasaje que siempre hay con respecto a la capital, he oído decir que
existen asociaciones culturales creadas por cubanos. En una ciudad como
Niza, por citar una que conozco muy bien, hay un restaurante
absurdamente llamado La Bodeguita del Havana donde se reúnen algunos
compatriotas. También un club bailable llamado Samsas que ofrece noches
de temática cubana. Ese tipo de ambiente existió en París pero hoy día
ha ido decayendo. Otras corrientes de moda terminaron por desplazar la
fiebre cubana generada a raíz del grupo musical Buena Vista Social Club.

En cuanto a la literatura propiamente dicha puedo mencionarte a esa gran
dama de nuestras letras que es Nivaria Tejera y cuya novela El Barranco
acaba de ser reeditada en una bellísima edición de la editorial La
Contre-allée. También al dramaturgo José Triana a quien tengo además de
vecino y con quien departir da pie a evocaciones de una Cuba que él
conoció antes de que yo naciera. En ese mismo ámbito publican con éxito
autores como Leonardo Padura, Wendy Guerra, Karla Suárez y Abilio
Estévez, quienes no viven en Francia pero tienen editores franceses. Ha
sido incluso publicada una novela de Enrique Serpa, autor fallecido y
poco conocido incluso por los del patio. Otros nos han dejado, como hace
apenas tres años el escritor Juan Arcocha, quien vivía en París desde
hacía más de tres décadas. Pero como sabes aquí vivieron escritores y
artistas como Lydia Cabrera, Severo Sarduy, Alejo Carpentier, Wifredo
Lam, Agustín Cárdenas, Julio Herrera Zapata, Guido Llinás, Ángel Acosta
León, Amelia Peláez, Loló Soldevilla, entre muchos otros. En la
actualidad hay muchos jóvenes artistas, músicos, cineastas que ni
siquiera conozco. Todos, poco importa en qué medida, han dejado y dejan
algo en el imaginario de los franceses con respecto a Cuba. Y si unos
hablan de una Cuba que tal vez no sea la mía me parece muy bien que lo
hagan porque en definitiva esa es la ellos y cuenta y vale tanto como la
mía.

¿Qué acogida ha tenido en Francia la reciente publicación de su novela
La danse des millions, publicada por Editions Stock? ¿Cuál ha sido su
experiencia al respecto?

WN: Es una primera novela. La publiqué primero en España, en 2011, con
el título La gema de Cubagua. Anteriormente sólo había publicado aquí
dos libros de ensayos sobre temas musicales que escribí en francés y uno
de cuentos sobre el Louvre. En español sí tenía más de una docena de
libros entre poesías, ensayos, antologías, escritos periodísticos,
monografías críticas de arte, etc. Siempre es estimulante conversar con
el público. Hace apenas unas semanas en un salón literario en
Enghien-les-Bains, al norte de París, cuando anunciaron que era cubano
se me acercaron dos personas que no conocía y que me contaron sus
propias experiencias. Una de ellas era sobrina de la escritora de
expresión italiana Alba de Céspedes, hija del presidente Carlos Manuel
de Céspedes y Quesada y nieta del "Padre de la Patria", el patriota
Carlos Manuel de Céspedes. La otra era la sobrina del pintor rumano
"aplatanado" en Cuba Sandú Darié. Siempre en esos salones uno termina
intercambiando con personas con intereses comunes que de otro modo nunca
las hubiéramos encontrado. Lo mismo me sucedió en el Salón de París que
acaba de terminar. Y seguirá sucediendo, espero, en cada una de las
numerosas ferias y salones a las que asistiré a partir de este mes. Un
lector que se acerque a un libro es una puerta que se abre no para mí
sino para las letras de ese libro prisioneras del papel. Mi función es
un poco esa: hacer todo lo posible para que las letras vuelen libremente
y encuentren sus propios destinatarios. Ese es uno de mis objetivos.

Gracias, William.

WN: Al contrario: gracias a Cubaencuentro.

http://www.cubaencuentro.com/entrevistas/articulos/entrevista-a-william-navarrete-283668