El sindrome de abstinencia de poder
[18-02-2015 20:31:06]
Alberto Medina Méndez
(www.miscelaneasdecuba.net).- El ejercicio del poder, bajo cualquiera de
sus formas, tiene algunas semejanzas con el consumo de alcohol, drogas o
tabaco, y no se aleja demasiado de lo que ocurre con el juego o
cualquier otra adicción.
Los individuos que se han acostumbrado a ciertas situaciones parecen
tener serias dificultades para abandonarlas y se someten a una atracción
ilimitada por las sensaciones que les produce seguir haciéndolo. Luego
de un lapso considerable, cuando ese comportamiento se transforma en
rutina, no pueden dejar todo de la noche a la mañana, no al menos sin
sufrir dramáticamente, las inevitables consecuencias que ello ocasiona.
Esta comparación puede resultar algo audaz desde lo conceptual, pero la
abstinencia que se produce al dejar de ejercer un cargo, permite trazar
este paralelo e intentar recorrer imaginariamente esta analogía que
ayuda a comprender el trágico proceso por el que atraviesan los poderosos.
La diferencia más destacable respecto de esas otras adicciones, es que
de la mayoría de ellas es posible salir cuando previamente se decide
hacerlo. No es que sea simple lograrlo, porque ello implica un difícil
trance de profunda autocrítica y revisión interna. A veces se da como
resultado de la saturación y los excesos, pero generalmente es gracias
al explicito reconocimiento de que lo vivido ha sido una experiencia
altamente destructiva.
El poder, por el contrario, no se abandona por una determinación
individual, sino por la existencia de factores externos, ajenos a la
voluntad y, casi siempre, por imperio de las circunstancias. Los que lo
ostentan se nutren a diario de esos paradigmas hasta convertirlos en los
ejes centrales de sus vidas. Si dependiera exclusivamente de ellos, se
quedarían para siempre.
La mayoría de las veces, son las instituciones las que establecen los
límites a esa tentadora eternización que tanto cautiva, y en otros casos
son solo las vicisitudes de la política las que disponen el irreversible
fin de un ciclo.
Lo interesante y distinto es que el mandamás de turno, sufre los
primeros síntomas de este síndrome muchos meses antes de su efectiva
abstinencia. Tiene plena conciencia de que su futuro no será una
extensión del presente, que lo que conoce y le brinda seguridad, está
próximo a culminar y que no podrá extender su sueño en forma indefinida
como lo anhela.
Con bastante antelación sus actitudes y decisiones empezarán a tomar un
giro inusitado. Todo a su alrededor se modificará de un modo lento pero
en un sentido bien definido. Será un proceso duro pero también
inexorable. Se ofuscará con facilidad, perderá la paciencia muchas
veces, mostrará su impotencia en cuestiones menores.
El poderoso no tolera la idea de ser ignorado, de que las
determinaciones en el futuro no pasen por sus manos y que el coqueteo
típico de los aduladores de siempre, busque cierta cercanía con el nuevo
líder, ese que potencialmente tomará el mando y lo heredará en la
siguiente fase.
Este personaje no soporta siquiera imaginar ese momento en el que pasará
a ser solo uno más. Sabe que la impunidad propia de quien tiene una
dosis de poder, desaparece mágicamente para dar lugar a una ola
interminable de revanchas absolutamente imaginables.
No solo serán cuestiones jurídicas, sino el resultado de esa sumatoria
de conductas impropias, reiteradas hasta el infinito, que durante esa
etapa, alimentaron todo tipo de rencores y odios, siempre asociadas a la
soberbia y a la necedad como matriz. Así se construyeron esas
enemistades, esas que se acumulan y que en algún momento intentarán
saldar la cuenta de las heridas que han dejado los abusos tan habituales
en esa actividad.
Si el sujeto en cuestión entendiera que la posición a ocupar es solo por
un breve tiempo, que no ha llegado allí para quedarse eternamente, y que
el cargo que tiene que asumir es solo en representación de otros y no de
su propiedad personal, otra sería realmente la historia.
Por mucho que lo reciten, por políticamente correctos que intenten ser,
el relato diseñado termina siendo solo una carnada para los
desprevenidos. Ellos están convencidos de que el puesto obtenido es
parte de su patrimonio personal y que tienen derecho a usufructuarlo con
todo lo que eso significa. Tal es la confusión que por instantes creen
que el cargo que ostentan y ellos, son lo mismo, solo dos partes de un todo.
Claro que algunas debilidades psicológicas propias de cualquier ser
humano hacen también su trabajo. Las inseguridades personales, las
frustraciones que arrastran y las historias individuales nunca exentas
de carencias afectivas, influyen demasiado en la impronta que le
imprimen a su tarea.
Es imprescindible entender la realidad para luego internalizarla. Es
vital comprender que la posición que ha sido deseada, solo sirve para
cumplir una misión y luego pasar la posta a los que vienen. Como en la
vida misma, la tarea consiste en dejar un legado, en marcar una huella,
no más que eso.
De eso se trata el liderazgo, de hacer historia, de tener grandeza, de
transitar un camino que valga la pena ser recorrido, y seducir a los
demás para que sean ellos mismos quienes sientan la necesidad de
continuar por ese sendero, aunque para eso deban recurrir a nuevos
protagonistas. Trascender es lo importante. Lo otro, el enfermizo
ejercicio del poder, solo trae consigo secuelas negativas para todos,
pero especialmente para quien sufrirá irremediablemente de su ausencia.
El poder enferma. Eso no es una novedad. Su carencia también puede dañar
y mucho. Eso tampoco es noticia. Es bueno saber que no existe un
antídoto garantizado para ese padecimiento. En todo caso, la presencia
de una alta dosis de integridad moral puede atenuar su impacto y
minimizar sus efectos. Transitar por el poder de un modo digno es
posible, pero lamentablemente no es moneda corriente. Como en tantas
otras facetas de la vida humana, también existe un síndrome de
abstinencia de poder.
Source: El sindrome de abstinencia de poder - Misceláneas de Cuba -
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/54e4e87a3a682e0a04370fc2#.VOWqQ_nF9HE
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