Irse, una obsesión nacional
JORGE OLIVERA CASTILLO | La Habana | 23 Ene 2016 - 9:58 am.
Ver la transición hacia un modelo presumiblemente más racional
encaramado en los hombros del Tío Sam no es una simple metáfora para
ilustrar el deseo de miles de cubanos de asentarse con carácter
definitivo en cualquier ciudad de Estados Unidos.
Estamos ante una irremediable obsesión nacional. Cada semana parten de
diversos puntos de la Isla las expediciones formadas por hombres y
mujeres que se hartaron de las promesas del poder, rara veces cumplidas,
de mejoras en la calidad de vida, y otros éxitos, que los gerifaltes del
Partido repiten en sus aburridos discursos.
En la mente de los aspirantes a situarse bajo los ámbitos del american
dream, no hay cabida para el pesimismo. Les da lo mismo intentarlo por
tierra que sobre una endeble balsa.
Temen que progresen los planes de los legisladores cubanoamericanos
Marco Rubio y Carlos Curbelo en reformar la Ley de Ajuste Cubano.
"Tengo la impresión de que la van a eliminar. Por eso antes de junio,
pienso estar allá con la ayuda de los santos. Creo que es mejor la vía
terrestre, aunque la cosa no está fácil con el lío que se armó en la
frontera de Costa Rica con Nicaragua. De todas formas, con dinero todo
se resuelve." Esta es la opinión de Leonardo, un joven capitalino que se
gana la vida reparando teléfonos celulares y se jacta de tener
familiares en la Florida, Nueva Jersey y Pensilvania.
La sospecha de que la disposición congresional que otorga beneficios a
los cubanos que logren tocar tierra estadounidense tiene los días
contados es uno de los motivos que aseguran la constancia de las fugas.
A esto habría que agregar la ausencia de señales en relación a cambios
que saquen del estancamiento a una economía sin posibilidades de crecer
al ritmo que demandan las circunstancias.
El 2% del PIB previsto para el 2016, la mitad del alcanzado durante el
año precedente, asegura la continuidad del racionamiento, la inflación y
los bajos salarios, entre otras dificultades no menos perniciosas y
extendidas por todo el territorio nacional. Así que las tensiones
migratorias prevalecerán, incluso con un hipotético giro a favor de una
ampliación de las transformaciones económicas e incluso cuando los
Castro no estén en el poder.
Por otro lado debe puntualizarse que se ha perdido totalmente la fe en
que el General-Presidente llegue a convertirse en el líder de una
apertura sin los lastres de las imprecisiones, las pausas y los retrocesos.
Irse es un deseo instalado en el imaginario del cubano nacido bajo el
estigma de una revolución que perdió la brújula en su anunciado viaje a
la excelencia.
Si algo ha enseñado la historia es que el socialismo real actúa como una
fuerza centrífuga que termina arrojando hacia el exterior a gran parte
de sus súbditos. En realidad, pocos son los que logran controlar sus
miedos y encuentran las maneras de sobrevivir en sus dominios. El resto
(la mayoría) imagina o materializa un escape, casi siempre temerario.
Las estadísticas develan las aristas de una crisis migratoria que
pudiera agravarse en los próximos meses.
El castrismo ofrece las causas con serena puntualidad. Parece que los
éxodos les convienen a sus "ilustres" representantes. Sobran evidencias
para pensar que no se trata de una mera especulación.
Source: Irse, una obsesión nacional | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1453503367_19683.html
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