jueves, noviembre 01, 2012

Declaración de la Alianza Democrática Cubana sobre las elecciones municipales en Cuba

Declaración de la Alianza Democrática Cubana sobre las elecciones municipales en Cuba
[01-11-2012]
Alianza Democrática Cubana

(www.miscelaneasdecuba.net).- El grupo plural de análisis ALDECU (Alianza Democrática Cubana) emite el presente documento con el propósito de hacer una evaluación preliminar de los resultados de la primera vuelta de las elecciones municipales celebrada el domingo 21 de octubre. También consideramos oportuno hacer una breve apreciación del sistema comicial cubano, en general.

Con respecto al primer tema, deseamos destacar, ante todo, la inconsistencia de los datos oficiales suministrados. Ejemplo importante lo constituyen los relativos al número total y porcentaje de ciudadanos que concurrieron a ejercer su derecho al voto. La trascendencia de esa información está dada por la relevancia que el propio régimen le atribuye a esas cifras, pues su propaganda no se cansa de proclamar que —supuestamente— cada elector asistente, por el solo hecho de acudir a las urnas, está demostrando su decidido apoyo al sistema imperante.

Consideramos que este razonamiento es absolutamente arbitrario y carece por completo de coherencia lógica. No obstante, soslayemos por un momento ese aspecto de la cuestión y estudiemos los datos que las mismas fuentes gobiernistas han brindado al respecto: De inicio, se anunció que el porcentaje de votantes no alcanzó el 90 por ciento del total de electores. Después, según la edición del diario oficialista Granma del martes 23, sí se rebasó ese límite, pues se dio la cifra del 91,9%. Por último, al cabo de casi una semana, el sábado 27, el mismo órgano del partido único infla aún más la proporción de quienes acudieron a sufragar, pues anuncia a bombo y platillo en un titular de primera plana: "Votó el 94,21% de los electores".

Nuestro grupo plural de análisis se pregunta (y de paso, también formula esa interrogante a las autoridades del país, en especial a las del ramo electoral) el porqué de esas notables diferencias, así como las razones por las que el porcentaje de los que se abstuvieron de ir a depositar su voto se redujo prácticamente a la mitad de la cifra anunciada en un inicio.

Mientras llega esa información, no podemos dejar de señalar otro aspecto importante de este proceso comicial: Durante las semanas que precedieron la votación, la propaganda del régimen insistió en la necesidad de que cada elector sufragase de manera correcta, lo cual, en las elecciones municipales, implica que lo haga a favor de uno de los varios candidatos que figuran en cada boleta.

Pues bien: según los datos publicados en la Información Validada que aparece en el referido Granma del 27 de octubre, de los 8.599.493 electores, el número total de los que no sufragaron en la forma deseada por el gobierno equivale a la suma de los siguientes: 497.895 que no acudieron a votar, más 402.469 que depositaron sus boletas en blanco, más 360.339 que las anularon. Esa adición representa un total de ¡más de un millón 260 mil heterodoxos! ¡Esta cifra excede a la de los miembros del partido comunista y único! ¡Y representa más del 14,66% del total de electores!

ALDECU considera que estos números deberían hacer pensar a las autoridades del país, máxime cuando ni siquiera hubo una campaña coordinada o sistemática de la oposición para que los ciudadanos expresaran su descontento durante el proceso de votación, lo que significa que esas muestras de inconformidad se produjeron de modo espontáneo.

A lo anterior debe sumarse otra circunstancia importantísima y que consideramos deplorable: En Cuba, desde el primer diálogo La Nación y la Emigración, muchos compatriotas residentes en el extranjero —por cierto, nada hostiles al régimen castrista— manifestaron su deseo de poder participar en las votaciones para delegados y diputados; pese a ese deseo expreso, hasta hoy para ellos no existe tal posibilidad. En esto, por cierto, nuestra Patria se diferencia de otros países latinoamericanos (como la misma Venezuela chavista, por sólo mencionar uno que está exento de sospechas de ser hostil al gobierno de La Habana).

Ahora la propaganda castrista afirma que la generalidad de los cubanos radicados fuera del Archipiélago se muestra favorable a su país de origen y a su actual gobierno, ya que —según afirman— se trata básicamente de emigrantes económicos. Esto acaban de reiterarlo en los programas informativos relacionados con la reciente reforma migratoria.

Nuestro grupo plural de análisis considera que el régimen castrista tiene una oportunidad de oro para probar su aseveración: sólo tendría que instrumentar los mecanismos para que aquellos de esos exiliados o emigrados que lo deseen, puedan sufragar en el proceso para investir a los delegados provinciales y diputados, el cual deberá celebrarse en unos meses.

La Alianza Democrática Cubana considera que el sistema electoral cubano no refleja la verdadera voluntad popular. A la luz de los procesos comiciales que tienen lugar en países tan poco sospechosos de ser adversos al socialismo como Venezuela, Bolivia o Ecuador, se pone de manifiesto que ese sistema resulta francamente alucinante e impresentable. Es hora ya de que se piense en remodelarlo a fondo.

La Habana, 30 de octubre de 2012

Gisela Delgado Sablón
Guillermo (Coco) Fariñas Hernández
José Daniel Ferrer García
Antonio G. Rodiles
René Gómez Manzano
Iván Hernández Carrillo
Héctor Palacios Ruiz
Elizardo Sánchez Santa Cruz

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=37539

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