martes, noviembre 29, 2011

Los cofrades

Los cofrades
Martes, Noviembre 29, 2011 | Por José Hugo Fernández

LA HABANA, Cuba, noviembre (www.cubanet.org) – ¿Por qué serán tan feos?
No debe ser normal que todos se parezcan tanto entre sí, provengan lo
mismo de Europa que de América. Como si estuvieran hermanados por la
sangre y no por esa especie de descerebración endémica que sufren, o por
el entusiasmo que los trae a La Habana (con los gastos pagados),
ilusionados por hablar ante las cámaras de televisión y con la esperanza
de que al fin conseguirán que alguien les haga la caridad de escucharlos.

Son los cofrades internacionales de nuestro cacicazgo, el rastrojo de su
cosecha: estalinistas y trotskistas en estado puro (de pura
putrefacción), o grises vaciladores de la vida, prestos a hacerle la
pala a cualquier ideología retrógrada y perdedora pero con la solvencia
imprescindible para costear su complicidad.

Hace pocos días, Cayo Lara, coordinador general de la rancia coalición
de comunistas españoles de Izquierda Unida, disparó un par de sandeces
acerca de los presos políticos cubanos, y acto seguido hizo públicos sus
deseos de visitarnos. Está claro que no quiere perderse su tajada del
pastel. Y no se la perderá, seguramente. A esta hora ya debe haber sido
invitado. Porque encaja que ni hecho a molde para el prototipo de la
cofradía: descerebrado, falsario y feo.

Tendríamos que parafrasear a Martí, respecto a lo hermosos de cuerpo que
se vuelven los hombres que pelean por ver libre a su patria. Pues,
parece que del mismo modo se vuelven feos los que persisten en
esclavizarla, además de sus cofrades internacionales. Y no sólo los
hombres. Conste que también las mujeres. Con todo y la rareza que
implica hallar a una mujer completamente fea, es decir, por dentro y por
fuera. Excepto en el caso de las cofrades. Puesto que a ellas la fealdad
les viene de adentro (del retorcimiento espiritual y a través del
discurso dogmático y crispado) hasta que termina explotándoles en la cara.

Para completar, cuando más feos se ponen es cuando hablan. Sus chácharas
en el programa Mesa Redonda, condimentadas con los memos balbuceos de
Randy Alonso, provocan el mismo efecto que si obligaran al televidente a
tragarse un sapo.

Lo único que resulta igual de raro -o todavía más- que esa fealdad que
los hermana, es la inexplicable contorsión visual que contraen todos
apenas aterrizan en el aeropuerto de La Habana. Es un mal que impide a
sus pupilas abrirse para dar paso a la luz, o a otra luz que no sea la
de las postales turísticas que previamente les repartieron a domicilio
las embajadas del régimen.

No por condescendencia, que en buena ley no se la debemos, pero al menos
por sentido común, habría que suponer que no todos sean tan ciegos como
para venir al pueblo y no ver las casas. Ni todos tan lerdos para no
distinguir el abismo entre lo que cuentan los voceros del régimen y lo
que comenta la gente en las calles. Así que unos serán ciegos, otros
lerdos, y el resto ambas cosas a la vez.

Luego, para más inri, parece que estamos en época de zafra, pues nos
están cayendo por racimos.

Sumido en el último naufragio con todos sus argumentos a bordo, al
régimen sólo le queda vocear contra el imperialismo yanqui (lo cual
pudiera ser un argumento, pero en su caso no pasa de celada oportunista
y demagógica). En tanto, el coro está a cargo de sus cofrades de Europa
y América, quienes, encima de ser ciegos y lerdos, han asumido la
aburridora misión de ser monotemáticos.

Éramos pocos y parió la abuela, como dice el dicho. Si por lo menos no
fueran tan feos.

http://www.cubanet.org/articulos/los-cofrades/

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