sábado, mayo 07, 2011

Madre de mártir ruega por Cuba libre

Publicado el viernes, 05.06.11

Madre de mártir ruega por Cuba libre
JUAN CARLOS CHAVEZ
jcchavez@elnuevoherald.com

Todas las noches desde hace poco más de un año una mujer se arrodilla al
pie de la foto de su hijo, le enciende una vela y reza por su alma. Esta
es una escena común en cualquier lugar del mundo. Pero en Cuba, esta
mujer encarna el dolor de miles de madres y su hijo es el símbolo más
conocido de la resistencia contra una dictadura de 52 años.

Ella es Reina Luisa Tamayo, madre de Orlando Zapata Tamayo, el
prisionero político muerto el 23 de febrero del 2010 tras una huelga de
hambre de 85 días en reclamo de mejores condiciones carcelarias.

"Nunca pensé que podría perder a un hijo de esa manera'', dijo Tamayo.
"La vida ya no es igual, pero hay que llevarla".

Este domingo, cuando se celebre el Día de las Madres, Tamayo, de 62
años, volverá a inclinarse ante la foto de su hijo en su humilde casa de
Banes, el remoto pueblo oriental a 850 kilómetros de La Habana. Y rogará
también, agregó, por la libertad de Cuba.

La muerte de Zapata, boxeador y albañil, a quien las autoridades le
negaron el agua por varios días, levantó la mayor ola de condena mundial
por un preso de conciencia cubano. Para Tamayo fue un "asesinato
premeditado".

De origen campesino, Tamayo se casó por primera vez a los 16 años. Antes
de cumplir 21 ya era madre de tres varones, Rogelio, Orlando e Israel.
Otro matrimonio, a los 24 años, trajo a José Luis y Reina María.

"A todos mis hijos los he criado lo mejor que pude", dijo Tamayo. "Los
educamos para que tuvieran un buen comportamiento hacia el prójimo y
pudieran convivir con tranquilidad".

Tamayo se dedicó a un sinfín de tareas para ayudar a sostener el hogar.
Crió animales y niños, lavó ropa y trabajó en restaurantes y cafeterías.
Cuando Zapata fue arrestado por primera vez en el 2003, Tamayo empezó a
sentir los rigores de ser la madre de un disidente. Lo poco y nada que
podía conseguir era destinado a la compra de alimentos para Zapata,
encarcelado en la tristemente célebre prisión de Kilo 7, en Camagüey.

"Era mucho esfuerzo'', dijo Tamayo. "Una sola jaba llegaba a costarnos
hasta 900 pesos, además del costo del transporte".

Siempre que nombra a su hijo lo hace con nombre y apellido.

"Desde chiquito lo llamábamos así: Orlando Zapata Tamayo", dijo. "Era un
buen hijo, ayudaba en la limpieza del hogar y en todo lo que hacía
falta. Nunca olvidó a su familia".

A pesar del constante hostigamiento de la Seguridad del Estado y turbas
organizadas por el gobierno, Tamayo no se arrepiente del curso que ha
tomado su vida. Sus actividades en memoria de su hijo y en defensa de
los prisioneros políticos han sido un dolor de cabeza para las
autoridades. Con frecuencia, se le suele ver en las marchas de las Damas
de Blanco, madres y esposas de presos que recorren las calles de La
Habana para promover su causa en medio de las golpizas y el acoso de
activistas progubernamentales.

Arrestada decenas de veces, su casa en Banes, donde vive con su esposo
José Luis Marino Ortiz, y dos de sus cuatro hijos y nietos, se encuentra
bajo permanente vigilancia.

El 18 de febrero fue detenida violentamente junto con Ortiz y el
disidente Daniel Mesa Cantillo. Se les acusó de falta de respeto a las
autoridades, resistir al arresto y quejarse por imposición de fuertes
medidas de seguridad en Banes.

"Quieren intimidarnos pero no van a lograrlo", enfatizó. "A mí me han
tratado de asfixiar con un trapo mojado con gasolina, me han bajado los
pantalones delante de militares y de todo el vecindario. Pero aquí estoy
y voy a seguir hasta el día en que me vaya".

En octubre, las autoridades ofrecieron a Tamayo y a 12 miembros de su
familia la posibilidad de abandonar la isla. En febrero, les pagaron los
costosos trámites en un intento por acelerar su partida al exilio. El
permiso de salida, conocido como la Tarjeta Blanca, cuesta $200. Los
exámenes médicos, alrededor de $400 por persona.

Tamayo aceptó la propuesta a condición de que le dieran las cenizas de
Zapata, sepultado en Banes. A fines de noviembre, las autoridades
enviaron a un equipo forense a exhumar el cadáver. Pero la operación se
detuvo porque la familia aún no tenía las visas para venir a Estados
Unidos. En estos momentos, ya cuentan la autorización de Washington.

Desde La Habana, Laura Pollán, líder de las Damas de Blanco, dijo que
Tamayo es una persona de una gran integridad.

"Las Damas de Blanco estamos orgullosas de que forme parte de nuestro
grupo a pesar de la distancia que nos separa entre Banes y La Habana",
indicó.

El disidente Guillermo Fariñas, ganador del Premio Sajarov 2010, destacó
que Tamayo le inculcó a Zapata unos valores que ya no son frecuentes en
la sociedad cubana.

"Hay que quitarse el sombrero ante una persona que representa la
humildad de la mujer cubana y el sufrimiento de las madres que perdieron
a sus hijos", dijo.

Un día después de la muerte de Zapata, Fariñas inició una huelga de
hambre que culminó con un acuerdo entre las autoridades y la Iglesia
Católica para liberar a todos los presos de conciencia. Más de 100 han
sido excarcelados, pero aún quedan decenas en prisión.

Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y
Reconciliación Nacional (CCDHRN), comentó que Tamayo debió asumir el
papel de la madre de un mártir con un enorme significado para la nación
cubana.

"Tamayo representa la memoria de un disidente que murió defendiendo los
derechos de todos los cubanos", dijo.

http://www.elnuevoherald.com/2011/05/06/v-fullstory/936548/madre-de-martir-ruega-por-cuba.html

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