domingo, junio 28, 2009

Poesía y lentes oscuros para huracanes

Publicado el domingo, 06.28.09
CRONICA DE DOMINGO
Poesía y lentes oscuros para huracanes
By RAUL RIVERO

Madrid -- Tiene que ser el averiado y caquéctico sistema de propaganda
del Partido Comunista de Cuba el que les ponga los toques finales a los
informes que leen acerca de la isla algunos funcionarios de la Unión
Europea y de España. Sí. Eso, la asesoría de los profesionales del
panfleto o una ceguera voluntaria, un estrabismo exuberante para
asomarse a la realidad de los cubanos.

Sólo de esa manera puede entenderse que se presenten ante la prensa a
decir que en los últimos tiempos no se ha intensificado la represión en
Cuba, a mostrar su satisfacción porque nada más quedan en las cárceles
200 presos políticos y a ver amagos de cambios favorables en la economía
donde lo que se vive es el drama de los campesinos obligados a actuar
como conspiradores o gansters para vender un pollo, unas yucas
escuálidas y media docena de mangos disimulados en un catauro de urgencias.

Los demócratas que están dentro de Cuba y el exilio pueden entender ese
discurso de mentol y aspirinas en los informes de las cancillerías de
los populistas que encabeza el gorila Hugo Chávez y en las de otros
maromeros de América Latina, que guardan sus libretas de bancos y los
expedientes ajados de sus trampas políticas en unas casaquitas rojas.

Pero esos mensajes son insultantes e inaceptables cuando provienen de la
Europa desarrollada y libre, donde la información sobre la verdadera
vida en Cuba no la pueden ocultar el telón de guarapo, los mojitos, las
cajas de tabacos de Pinar del Río, ni las maracas amaestradas que tocan
todavía La internacional en tiempo de guaguancó.

El periodismo independiente, las instituciones de la sociedad civil que
observan las violaciones de derechos humanos, los activistas de los
partidos políticos de la oposición y, en los últimos tiempos, una eficaz
red de blogs atendidos por jóvenes intelectuales lúcidos y honestos,
ofrecen un panorama claro y abierto de lo que pasa en Cuba.

Se trata de una visión a la que se le debe añadir la cobertura de la
prensa extranjera acreditada, para que se puede contrastar con la
función perturbadora de los ladrillos perpetrados en las redacciones
oficialistas, donde se ve como trastabillan los figurantes de la batalla
de ideas.

El que no quiera ver, el que no pueda, el que reciba instrucciones para
no apreciar con honradez la vida cotidiana de la sociedad, hace bien en
sumirse en la papelería de la burocracia.

Así, por ejemplo, no tendrá noticias del prisionero político Ariel
Sigler Amaya, un atleta de alto rendimiento, campeón nacional de boxeo
en Cuba, de seis pies de estatura y 200 libras, que después de cinco
años y nueve meses en la cárcel ha perdido la mitad de su peso corporal,
tiene disecadas las piernas y está condenado a moverse en una silla de
ruedas.

Sigler Amaya, condenado a 20 años de prisión en marzo de 2003, es el
presidente y fundador del Movimiento Independiente Opción Alternativa.

Los complacidos veedores de un escenario cubano retocado con brochazos
de melado de caña y memoriales intoxicados no tienen tampoco que saber
que Librado Linares, el ensayista y activista de derechos humanos, está
en una celda de castigo en una cárcel de Santa Clara. Enfermo y casi
ciego, tiene una condena de 20 años.

Puede haber notas y comentarios para cada uno de 205 presos políticos y
libros enteros sobre los otros temas que algunas manos tratan de ocultar
en Europa.

Los tramposos no leen poesía. Y si la leen, no la entienden. No conocen
o no recuerdan, no quieren recordar, al Octavio Paz que se propuso en la
España de l937 (él se lo propuso de verdad) ser hermano de las víctimas
y se descubrió cómplice de los verdugos.

No, ellos no leen buena poesía y no han podido escuchar a Heberto
Padilla cuando dice todos los días en Puerta de Golpe: Los hombres
remontan los caminos / recuperados / y canta el que sangraba.

RAUL RIVERO: Poesía y lentes oscuros para huracanes - Opinión - El Nuevo
Herald (28 June 2009)
http://www.elnuevoherald.com/opinion/story/484985.html

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